Sociedad

EDUCACIÓN

El subsuelo de la docencia

PIEDAS/ATR/FINES: modalidades de precarización de las y los trabajadores de la Educación. Presentamos una crítica como parte de las elaboraciones de la agrupación docente La Marrón.

José Domenech

Docente Suteba La Matanza

Domingo 17 de enero | 18:35

Imagen: Fula Torrez- IG: fulatorrez
  • (...) las presiones que sienten los profesores para actuar de manera responsable suelen ser muy débiles. Entre las estrategias para reforzar la rendición de cuentas se incluyen medidas para reducir o eliminar la estabilidad laboral docente (...)
    “Profesores excelentes”, -* Documento del Banco Mundial para América Latina

Como en las leyes que explican el movimiento de las cosas, donde la esencia y la apariencia conviven, sobresaliendo una u otra según la circunstancia, la pandemia del Covid-19 empujó a la luz algunas verdades que parecían subterráneas. Tal es el caso del proceso de precarización laboral que se viene gestando durante años entre los trabajadores de la educación, bajo la engañosa apariencia de estabilidad laboral en el sector.

Esta verdad salió a la superficie cuando el parate de la cuarentena hundió aún más una economía que ya venía en recesión, aumentando la pobreza, el hambre y la desigualdad social. Según el INDEC se perdieron más de tres millones de puestos de trabajo en el ámbito de la informalidad laboral y quienes juntaban el peso en el día a día quedaron sin sustento. En el sector de la Educación se empezó a hablar de desocupación docente porque muchos no tenían ni siquiera un cargo fijo (que hoy tampoco alcanza a cubrir la Canasta Familiar) y quedaron sin ningún ingreso. Como comprobaba Nicolás del Caño en su libro Rebelde o precarizada: “En los profesorados de educación inicial o primaria el 80% son mujeres y muchas de ellas son madres y sostenes de hogar.

-* "Soy una sobreviviente, suelo lidiar con cosas difíciles. Pero esto se hizo demasiado largo, es angustiante. Y entramos en “vacaciones” que para mí más que un relax, son un abismo".
Mariana - Docente del plan PIEDAS

Más del 70% trabaja en trabajos precarios” [1]. Es así que en la primera mitad del 2020 los actos públicos fueron suspendidos y cuando volvieron fueron muy restringidos, dejando “abajo” del listado a quienes tenían poco puntaje [2]. Para algunos docentes fue la primera vez que se acercaron al comedor del barrio a pedir un plato de comida para sus hijos.

La “gran idea” del gobernador

Para los relegados trabajadores informales el gobierno nacional entregó el IFE, apenas cada dos meses, que resultó una floja compensación y luego fue discontinuada. En la Provincia de Buenos Aires el gobernador Axel Kiciloff tuvo para la docencia una gran idea: lanzó el Programa de Incorporación Especial de Docentes y Auxiliares Suplentes (PIEDAS) y luego el Acompañamiento a la Trayectoria y la Revinculación (ATR). Una especie de IFE de los docentes, cuya contraprestación laboral sería en el caso del PIEDAS mantener la atención en las escuelas (como por ejemplo el servicio alimentario), y el ATR para ir en busca de los estudiantes desconectados con la institución.

Ambos programas de siglas tragicómicas, que contaron con un engañoso marketing de inclusión, no solucionaron de fondo los problemas de conectividad, nutrición y deserción escolar, pero sí generaron otro: una nueva modalidad de precarización laboral para 46.000 docentes [3], que representa el 15% de los y las trabajadores de la Educación de la Provincia. Un “contrato” por fuera del Estatuto del Docente, que impuso una rebaja salarial [4], la incertidumbre mes a mes de su renovación, y obligó a estar al servicio de las Jefaturas Distritales, a veces para tareas ni siquiera vinculada al acto educativo.

La gran idea, ambientada en una orientación económica que prioriza los pagos de la deuda externa y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, resultó un gran “ahorro” (ajuste) del gobierno y provocó una nueva fragmentación interna entre los mismos trabajadores. “Muchas veces vas a escuelas y pareciera que sos invisible, está todo tan mal organizado por parte de Jefatura que cuando llegas nisiquiera saben tu nombre, no culpo a las escuelas porque hacen todo lo que está a su alcance, sino al regenteo que hacen con nosotras la burocracia y también el Municipio, sí, el Municipio. Nos tratan como si fuéramos de segunda” denuncia Yanina Bazán, maestra de grado de La Matanza e integrante de la Red de Trabajadores Precarizados, que este año tuvo que anotarse en el PIEDAS con tal de tener un ingreso para ella y su hija. “Te encontrás con historias que te estremecen hasta la médula, como por ejemplo compañeras que terminan lesionadas o compañeros que te cuentan que estuvieron al sol durante horas terminando con quemaduras, ni hablar del dolor en el cuerpo después de haber cargado mercadería durante largos períodos”.

La indignación es el denominador común de los relatos. Condiciones degradantes en lo laboral y de manoseo por parte de los representantes del gobierno local y provincial, responsables de la grave situación social que se estaba viviendo: “como si tuviéramos que agradecer no morir de hambre y lo peor es que eso los enorgullece, como no les alcanza hasta nos sacan fotos para sus campañas como si estuviéramos felices. Quién es feliz al ver que las familias pasan muchas necesidades, que ese bolsón es poco en comparación con todo lo que les hace falta y aún peor, no se llega a cubrir a todas las familias. Ellos no están cuando las familias se van sin nada.”

Si bien actualmente el PIEDAS fue dado de baja, dejando a miles en banda y provocando su resistencia (como vamos a ver al final del artículo), el ATR continúa -restringido- a colonia de verano y los protocolos de “vuelta a clases” ya anticipan la continuidad de esta modalidad, o nuevas figuras como los tutores [5], dado que aún no se sabe el nivel de deserción escolar que ha provocado el 2020. Lo que sí se sabe es que la voluntad de seguir recortando el “gasto” público.

Las capas del subsuelo

Una voz resignada podrá decirnos que las condiciones laborales de quienes recién se inician en la docencia nunca fueron estables, dada la dificultad de tomar suplencias por el sistema de competencia por mérito, donde muchas veces llega “arriba” quién puede conseguirse los puntos. Incluso accediendo a una suplencia es probable que dure poco tiempo y por lo tanto pasen años rotando de escuela en escuela, con periodos sin trabajo (o en otros trabajos, dando clases particulares, etc). Según la Encuesta Nacional de CTERA realizada este año, el 36% de los consultados no eran titulares, y revistaban como suplentes/reemplazantes o provisionales/interinos.

En paralelo vienen funcionando otros programas educativos. Ya en 2010 había en la Provincia de Buenos Aires34 programas/planes/proyectos educativos. Actualmente el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (FinEs) es uno de los más extendidos en el territorio. Impulsado desde el 2008 (FinEs 1) y 2010 (FinEs 2) por el gobierno de Cristina Fernández, fue presentado como un programa temporal “a término” (que iba a terminar al cumplir su ciclo) pero “llegó para quedarse” y se mantuvo por más de 10 años, empujando al cierre de bachilleratos de adultos y vaciamiento de los CENS, parte del sistema educativo formal.

Con falsa sorpresa una Investigación Evaluativa presentada en 2018 reconoce que el FinEs 2 es “un plan de costo relativamente bajo” y sobresale que una de las principales demandas en las sedes donde funciona son los problemas de infraestructura, ya que el Estado se desliga de garantizar las condiciones físicas donde se dictan las clases. Hay sedes donde no hay ventilación, calefacción, insumos básicos como pizarrón, tizas, mesas y sillas. Un desastre. Ni hablar de que no existen formalmente cargos administrativos o preceptores. Según revelan los números, se fue reduciendo la cantidad de comisiones de FinEs pero a su vez aumentó la cantidad de inscriptos, por lo que aumentó la cantidad de estudiantes a cargo del docente.
Reflexionando sobre su situación laboral: “Un grupo mayoritario de docentes señalan la precarización de las condiciones de trabajo del plan haciendo referencia a las características de contratación cuatrimestral, al reconocimiento de sólo dos inasistencias (excepto las mencionadas de embarazo y ART), pero sobre todo a la rotación cuatrimestral que implica el mecanismo de designación. Los menos, más ligados con la acción sindical, reclaman un plan con POF (Planta Orgánico Funcional) en el que haya designaciones permanentes.”

Cierta oscuridad cubre la información pública sobre los planes, pero si intentamos una proyección aproximada, basada en este informe daría como resultado que hay entre 25 y 30 mil docentes en FinEs 2, mientras que según la Agencia Télam para el 2014 había casi 130 mil docentes en FinEs 1. En definitiva, si nos atenemos a los datos accesibles sobre los tres planes/programas, PIEDAS, ATR y FinEs deberíamos estimar que al menos 200.000 personas, un 20% de la fuerza laboral total de los docentes estatales del país, estaría bajo estas condiciones de precarización. Estamos hablando de una legión de docentes que son considerados “de segunda”. Llegado a este punto del recorrido descendemos a las profundidades para contemplar, con la boca abierta, el “subsuelo” de la docencia.

¿Inclusión educativa? No lo sé Rick, parece falso

En un análisis que elaboraron dos investigadoras para la Universidad Nacional de La Plata llegan a la conclusión de que, frente a estas condiciones, los sindicatos docentes: “Rescatando los logros del Plan FinEs e incentivando su implementación, no han tenido respecto a los trabajadores docentes del FinEs una propuesta de protección sindical clara.” Esto es así porque desde la hora cero la conducción celeste de Roberto Baradel, que alineó al SUTEBA provincial en su momento con el Frente para la Victoria y hoy con el Frente de Todos, hizo una reivindicación acrítica de estos programas y ocupó, en algunos casos, un rol regente en los mismos.

Ante las contradicciones históricas de la educación formal y bajo la bandera de la “educación popular” el kirchnerismo impulsó estos planes proponiendo el objetivo de saldar la denominada “deuda educativa”: las casi 14 millones de personas que hasta ese entonces no habían podido terminar el primario o el secundario, y se merecían hacerlo. Mientras tanto, no cuestionó la descentralización de una Educación Pública, que había pasado en los años 90 a la órbita de las provincias, lo que derivó en una degradación por falta de financiamiento y un constante crecimiento de la escuela “de gestión” privada. Tampoco paró de crecer la precarización del trabajo, la pobreza y la desigualdad social, motivos que complican la posibilidades de un adulto para retomar su educación. A pesar de las genuinas expectativas generadas en la inclusión, la deuda no se saldó y hasta donde llegan los datos públicos no terminaron los estudios ni el 4% de los potenciales destinatarios [6]. Por otra parte, en el caso del reciente programa ATR, ni siquiera hay datos coherentes que demuestren que se logró la publicitada “revinculación” escolar.

Recapitulando

La crisis y precariedad general de la Educación es consecuencia de los sucesivos golpes que recibió bajo la dictadura y el menemismo, situación que no fue revertida de fondo en el kirchnerismo[7]. En los últimos años tuvo que soportar nuevos ataques por parte del macrismo, responsable del crimen social de Moreno donde murieron Sandra y Rubén. Personificando a la élite dominante de los “dueños” del país, criticó y se propuso desmantelar los programas educativos con su característico desprecio de clase. No olvidemos las gorilas confesiones de la Ministra de Educación porteña Soledad Acuña, quien lamentó que los docentes sean pobres, fracasados y zurdos. Pero el “gobierno de los CEOs” fracasó en implementar de conjunto lacontrarreforma educativa conocida como “Plan Maestro”, diseñada a la medida del Banco Mundial. El peronismo, por su parte, no se hace eco explícitamente de esta orientación ni propone cambiar directamente el Estatuto Docente (que refleja la resistencia y conquistas laborales conseguidas por la lucha de las y los trabajadores durante décadas). Pero si recapitulamos vemos que fue Carlos Menem quien empujó la privatización, luego Cristina Fernández enraizó los FinEs, y ahora con Alberto Fernández, Axel Kicillof lanzó el salvaje PIEDAS/ATR. Lo que nos acerca a la conclusión de que, en los hechos y a su forma, fueron los gobiernos peronistas los que más avanzaron en la precarización laboral que “sugiere” el Banco Mundial para disciplinar a la docencia. La conducción sindical Celeste, más allá de su discurso, fue y es cómplice de estos retrocesos y divisiones dentro de la docencia.

Emerger de “los nadies”

Más allá del relato oficial, el maltrato laboral resultó chocante para una generación que hizo el esfuerzo de estudiar e instruirse, con la expectativa de ejercer la docencia y tener cierta estabilidad. Empujados al abismo en plena cuarentena, sin la seguridad certera de trabajo ni obra social, empezaron a cuestionar la tan naturalizada precarización laboral. Dando este primer paso el reclamo se extendió por las provincias, mientras fue ocultado por los grandes medios de comunicación. Surgieron todo tipo de denuncias, acciones y reclamos en Tucumán, Santa Fe, San Luis, Córdoba (donde sí atacan el Estatuto del Docente) y Capital Federal. En la Provincia de Buenos Aires hubo manifestaciones de docentes y auxiliaresen La Plata y asambleas en La Matanza..

Se destaca la iniciativa del SUTEBA La Matanza, sindicato recuperado y conducido por la lista Multicolor, desde donde se impulsó la conformación de la Comisión de Docentes Precaries, un nuevo espacio de organización que tiene mucho potencial que ya va por su segunda asamblea. Ahí los nadies, los ningunos, los ninguneados (como diría Eduardo Galeano) por fin tienen voz y son protagonistas de su propia lucha. Como no podía ser de otra forma, surgen debates sobre cuáles tienen que ser las demandas y cómo expresarlas.

Aunque los gobiernos nos quieren hacer creer que hay docentes de primera y de segunda, tenemos la necesidad vital de unir lo que ellos dividen. En primer lugar se reclama como urgencia la continuidad de los programas y planes (mientras sean el único ingreso del docente), así como la apertura de actos públicos y la creación masiva de cargos. La misma Provincia de Buenos Aires reconoce que hay actividades educativas que son esenciales y que fue necesario hacer una incorporación especial de casi 50 mil trabajadores este año.

Pero en vez de condiciones de inestabilidad, deberían acceder a un cargo bajo las normas del Estatuto del Docente. Dado el empobrecimiento del salario que ha empujado al 62% de los docentes a tener que trabajar dos o incluso tres turnos, los cargos deberían pasar a ser de 6 horas (4 frente al curso y 2 para tareas pedagógicas), llegando a cubrir la Canasta Familiar. Es así que luchar por trabajo para todos puede tener una fuerza unificadora para superar las divisiones. En las escuelas podría debatirse democráticamente como repartir el trabajo al servicio de las necesidades sociales, educativas, de revinculación, alimentación, etc. Una reorganización educativa en manos de las y los trabajadores, junto con un significativo aumento del presupuesto educativo, tiene como condición el cuestionamiento a las prioridades económicas del gobierno, ya que es incompatible con seguir beneficiando a los empresarios y al FMI.

Ampliando a una visión global vemos que el contraste salvaje entre quienes colapsan por la sobrecarga laboral y quienes acceden a poco trabajo o están directamente desocupados, es algo que pasa en todos los países. El capitalismo muestra una vez más su decadencia cuando los avances tecnológicos (en la docencia el teletrabajo con aula virtual) no facilitan ni reparten las tareas, sino que extiende la jornada laboral hasta cualquier hora, mientras hunde en la miseria a las nuevas generaciones, quitándole los derechos que consiguieron las anteriores.

La docencia, con su historia de lucha y sus conquistas, con el rol bisagra de la escuela como centro de organización en el territorio [8], que se articula con las demandas de las familias trabajadoras, tiene que asumir como propia la defensa de los que peor están, para unificar estables y precarios (que a su vez son “bisagra” con la energía de la juventud). Ante la crisis de este sistema y el ajuste de sus gobiernos, contra la división de nuestras filas y la resignación, elegimos combatir juntos, para emerger del “subsuelo” en el que nos quieren hundir.

[1] Tanto el libro de Del Caño “Rebelde o precarizada” (Editorial Ariel 2019), como la Encuesta Nacional de CTERA (2020) apuntan a que la mayoría de las docentes representan la principal o única fuente de ingreso de la familia.

[2]Primer Acto Público Digital: 324.002 postulaciones para 6.982 vacantes
Segundo Acto Público Digital: 694.085 postulaciones para 25.472 cargos disponibles

[3] 46.000 docentes (35.000 estudiantes del ATR y 11.000 docentes del PIEDAS)

[4] Los docentes que están en el programa ATR cobran $8000 mientras que los que están en PIEDAS $16000, supuestamente por 8 horas semanales de trabajo, las cuáles muchas veces no se respetan por parte de las autoridades.

[5] Según el documento “Intensificación en el nivel secundario: aspectos organizacionales” de la Dirección General de Cultura y Educación.

[6] Según Telam 513.078 estudiantes egresaron entre 2008 y 2014. Aún haciendo una proyección lineal para los años siguientes el resultado es marginal en relación al universo total de 13.8 millones de jóvenes y adultos que según el Censo 2010 no habían terminado el primario o secundario.

[7] Ver publicación especial de la Agrupación Marrón “Seguimos peleando por la educación pública, laica, gratuita y de calidad. A 42 años del golpe genocida ponemos en debate la situación de la educación” (2018).

[8] Ver informe de la extensión territorial del Cuerpo de delegados y delegadas del SUTEBA La Matanza.







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