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Red Internacional

Dos docentes del IPEM N° 10 Escuela Roma dan positivo de COVID, pero nadie se entera. Una situación que se reitera en muchos colegios de Córdoba. Para que la presencialidad en las escuelas sea de bajo riesgo se necesitan recursos.

Nahuel RodriguezDelegado Departamental Suplente | Agrupación Docentes D-Base en el FURU

Lunes 12 de abril | 23:33

Es “Quique”, docente de historia del IPEM 10, quiena través de un posteo en las redes sociales movió el avispero para abrir la discusión. Con bronca y tristeza expresó lo que le tocó vivir en su escuela al enterarse por casualidad que dos preceptores, con quienes comparte diariamente el espacio, habían dado positivo de COVID y nadie les comunicó lo sucedido. ¿En cuántas escuelas estará pasando lo mismo?

Para cumplir con el retorno a la presencialidad escolar, el gobierno provincial elaboró un protocolo centrado en los cuidados personales sin garantizar los fondos presupuestarios necesarios ni aseguró la vacunación previa de todos los trabajadores de la educación. De esta forma, la responsabilidad fue depositada en su totalidad en la comunidad educativa, desaparecieron los datos sobre infectados dentro de las escuelas y la resolución sobre los casos positivos quedó exclusivamente en manos de los directivos.

Con todos estos elementos, el gobierno ha generado un nivel de incertidumbre absoluta sobre la realidad de la situación en el ámbito escolar. Esto lleva a preguntarnos, ¿qué está pasando en las escuelas de Córdoba?

Para muestra basta un botón

El IPEM N° 10 Escuela Roma está ubicado en Alto Alberdi y cuenta con una población de 600 estudiantes y 80 docentes, aproximadamente. En febrero, se decidió no comenzar con las clases presenciales hasta que el colegio estuviera en condiciones adecuadas. En ese momento los baños eran un desastre, los espejos estaban rotos; había árboles caídos, pastizales inmensos, aulas y espacios comunes reducidos y sin ventilación, ventanas rotas o soldadas.

Dos días después, el Ministerio de Educación tomó cartas en el asunto. Mandó a desmalezar el terreno y envió dispensers de alcohol y jabón líquido. El resto permanece igual. A pesar de no estar garantizadas las condiciones, a los docentes se les dio la orden de iniciar las clases en la institución.

La realidad que vive el Roma deja de ser un hecho aislado, es una situación que se repite en muchos colegios de Córdoba y el país. Frente a las narices de una conducción gremial que juega para el equipo contrario, que tira la pelota afuera mientras pasa el ajuste y embarra la cancha para que la docencia no se organice, mientras eso pasa la bronca se acumula y se expresa con el puño de la sinceridad en la pregunta de “Quique”: “¿cuánto vale la salud de un docente?”.

Sobran discursos, faltan recursos

El objetivo ministerial es claro, hacer de cuenta que las escuelas están bien y nada pasa. Tratan de construir una falsa realidad de que todos los contagios se producen los fines de semana en encuentros familiares y “fiestas clandestinas”. Sin embargo, trabajadores y estudiantes viajan cada día “enlatados” en el transporte público para que las empresas puedan aumentar sus ganancias.

Con las escuelas y lugares de trabajo abiertos en estas condiciones aumentan los contagios y el riesgo sanitario. De continuar así, es posible que muchas escuelas tengan que cerrar de manera transitoria por riesgo epidemiológico. El tema central a resolver hoy no es si las escuelas deben estar abiertas o cerradas sino qué se necesita para que la educación y la salud esté garantizada para todos y sin riesgo. Y la respuesta es simple: recursos.

Se necesitan recursos, que la prioridad no sea pagarle al FMI sino sacar de las pobreza al 60% de niños de nuestro país. Que tenga comida el 11% que hoy no tiene. Terminar con la desocupación y la precarización, que no haya estudiantes sin docentes y docentes sin trabajo. Se necesitan testeos y rastreos masivos y un plan de vacunación para todos los trabajadores de la educación. Que madres y padres que deban cuidar a sus hijos tengan licencia. Se necesitan recursos para garantizar la virtualidad, con dispositivos y conectividad para docentes y estudiantes que no puedan asistir a las escuelas. Se necesita todo eso y muchas cosas más.

Palabras y discursos sobran, para que las escuelas sean seguras para estudiantes y trabajadores de la educación se necesitan recursos.

Sabemos que la situación del Roma se repite en otros lados. Contactanos por mensaje de WathsApp al 3512400706 y contanos. ¿Qué está pasando en tu escuela?




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