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Red Internacional

Golpe a tu bolsillo. En enero la comida sufrió el mayor aumento registrado en toda la gestión del Frente de Todos

Con el cristinista Feletti “acordando” aumentos con las patronales y una inflación general que no da tregua, el primer mes de 2022 tuvo un alza en los precios de alimentos y bebidas del 4,9 %. El Gobierno dice estar “preocupado”, pero no toma medidas de fondo para frenar el saqueo al bolsillo popular.

Lunes 21 de febrero | 13:07

Este lunes el periodista Alejandro Rebossio afirmó en ElDiarioAr que “nunca en los 26 meses que lleva el gobierno de Alberto Fernández se había encarecido tanto la comida como en enero pasado, un 4,9 %. Hay que remontarse a noviembre de 2019, el último mes de la gestión de Mauricio Macri, para un mes peor para algo tan indispensable como llevarse alimento a la boca”.

Rebossio agrega que en el oficialismo hay muchos que creen que “si no se soluciona la cuestión de los precios, la reactivación económica no se sentirá en la vida cotidiana de las personas y la oposición repetirá en 2023 su victoria de 2021”. Por eso, afirma, “ante el mal dato de enero que se conoció esta semana y que demuestra que se encarecen artículos que escapan a los Precios Cuidados, surgieron dentro del heterogéneo Frente de Todos propuestas de intervención estatal, pero también comienza a analizarse la idea de lanzar un plan antiinflacionario después de que se apruebe el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”.

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Entre las causas que llevaron a aumentos récord en la comida durante la gestión del FdT se pueden mencionar factores que “exceden” a las políticas oficiales, como un contexto de inflación en aumento en todo el mundo y determinantes climáticos como la ola de calor que afectan la producción de alimentos frescos. Eso podría explicar, en parte, que en enero el tomate haya subido un 82 %, la lechuga un 51 %, la papa un 14 % y la cebolla un 11 %.

Pero hay otros elementos que sí tienen que ver con las políticas llevadas adelante por el Gobierno. O con ausencia de políticas serias. Por caso, se suponía que el programa Precios Cuidados había sido pensado para marcar “precios de referencia” en rubros esenciales, entre ellos alimentos y bebidas. Pero desde hace tiempo los productos de los rubros incorporados a ese plan aumentan sin parar. Ejemplos de ello son el arroz, las arvejas, el agua mineral y el café, que aumentaron en enero entre 4,4 % y el 6,2.

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Vale recordar que Precios Cuidados sólo existe en las cadenas de supermercados, es decir que gran parte de los comercios de los barrios populares no cuentan con esa “oferta” a la población. Pero además la Secretaría de Comercio Interior, desde hace meses a cargo de Roberto Feletti (referenciado con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner), permite aumentos de hasta un 2 % mensual en los 1.321 productos contemplados en el plan Precios Máximos (complementario al Precios Cuidados).

Es decir que hay una política oficial que avala de hecho que los productos no encuadrados en esos planes aumenten mucho más. Productos que, precisamente, pueblan mayoritariamente almacenes, quioscos y demás comercios a los que concurre la población trabajadora.

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Según cuenta el periodista económico Rebossio, “Feletti ya no concentra ahora su artillería contra las grandes empresas, que fabrican alrededor de un cuarto de los alimentos, sino en los mercados atomizados de los vegetales y las carnes, que componen tres cuartos de la mesa de los argentinos”. En ese sentido, se estaría preparando un “fondo estatal” para comprar anticipadamente papa, tomate y cebolla con el objetivo de fijar precios de referencia y así “amortiguar” eventuales aumentos por estacionalidad.

En ese marco, pese al “ruido” generado en los últimos días respecto a la hipotética formación de una “empresa nacional de alimentos”, desde el entorno de Feletti aseguran que el secretario “no se ha involucrado en la iniciativa”, aunque les estaría dando aire a sus ideólogos, entre ellos el director nacional de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social, Rafael Klejzer. Aunque parece que Klejzer también estaría bajando un cambio. “Existen tres o cuatro proyectos que se tienen que desarrollar, algunos en el Ejecutivo y otros en el Legislativo”, le dijo el funcionario a ElDiarioAr.

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Un alto funcionario que entiende en el tema le dijo al mismo periodista que “la inflación está irresuelta y tenemos que mostrar que la estamos resolviendo, pero en serio”. Y agregó que en el Gobierno no pueden decir sólo que se necesita estabilidad macroeconómica, “como plantea Guzmán, porque te saltan con ideas de empresas nacionales de alimentos, que no sirven. Entonces, ¿qué hacemos? Necesitamos terminar el acuerdo con el FMI y después lanzar medidas contra la inflación”.

Entre precios “cuidados” y “máximos” que llevaron a aumentos récord en enero para comidas y bebidas, salidas hipotéticas con “empresas estatales” que no pasan de vidriosos proyectos que nunca se ponen sobre la mesa, y con expectativas (rayanas con la hipocresía) en que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional podría ser la base para mejorarle la vida a la población, en el Frente de Todos siguen mirando con impavidez cómo en las góndolas y estantes la remarcación ya es un deporte nacional. Como si fueran meros “consumidores” y no quienes manejan los destinos del Estado.

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La Junta Interna de ATE-Indec estimó para enero en $ 128.800 la canasta familiar de consumos mínimos, que incluye una alimentación saludable, el acceso a una vivienda digna y demás ítems esenciales. Hoy, no sólo ese ingreso está muy lejos del bolsillo de millones de trabajadoras y trabajadores que viven en la pobreza, sino que la inflación acumulada mes a mes no hace otra cosa seguir pulverizando el salario.

Ni en las carpetas del presidente Alberto Fernández, ni en las del ministro Martín Guzmán ni en las del secretario Robero Feletti figuran proyectos elementales para enfrentar la inflación, como un aumento de emergencia de salarios y jubilaciones del 20 % para recuperar lo perdido en los últimos años y una actualización automática de esos ingresos de acuerdo a la inflación que venga.

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Obviamente, cuentan con la inestimable colaboración de las direcciones sindicales que no lucharon para frenar el ajuste de Macri y ahora avalan el del Frente de Todos.

Todo esto en un país donde cuatro de cada diez habitantes es pobre (seis de cada diez en el caso de la población infantojuvenil), con una informalidad laboral que alcanza niveles históricos y con una degradación constante de los niveles de vida de millones de personas.




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