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Red Internacional

En una convocatoria que reunió fundamentalmente a los cuerpos orgánicos de los gremios, se leyó un documento de la conducción cegetista donde no dice una palabra de la reforma laboral. Daer y Moyano confirmaron la reunificación, evitaron hablar del ajuste y llamaron a apoyar al gobierno.

Lunes 18 de octubre | 11:47
Noticias Argentinas

Este lunes se realizó finalmente el acto del Día de la Lealtad que hacía semanas venía organizando la CGT. La organización había sido producto de una intensa negociación entre los distintos sectores que son parte del sindicalismo peronista y se reflejó de distintas maneras.

En primer lugar, la negativa a confluir con el acto planificado por otros sectores del Frente de Todos para el domingo 17 de octubre, cuestión rechazada de plano por los organizadores. Quizás por eso la liturgia elegida fue únicamente la de Perón y Evita, no hubo ni en las imágenes ni en el documento ninguna referencia a los actuales dirigentes políticos del espacio.

En segundo lugar, la dificultad para hacer un acto clásico con escenario y oradores. Se eligió la lectura de un documento que pasó desapercibido para la mayoría de los asistentes.

Tercero, quedaron claras diferentes compromisos con la convocatoria. Desde gremios como el SMATA o las fracciones de la UTA que acordaron con las empresas la participación y tuvieron columnas más importantes, a otros que mostraron mucha menos predisposición. En el caso de la Corriente Federal aportó una delegación “de compromiso”. En la mayoría de los casos se trató de los “cuerpos orgánicos” de los sindicatos quienes se movilizaron, con el acompañamiento de algunos movimientos sociales oficialistas (UTEP, Evita, CCC).

Por último, el protagonismo que eligió mostrar la conducción, donde los secretarios generales Daer y Acuña encabezaron la marcha e hicieron la conferencia de prensa junto a Hugo Moyano en detrimento de otros sectores.

De cualquier manera, la jornada tuvo un claro contenido político. Fue la confirmación del proceso de reunificación de la CGT, que se confirmará en el Congreso del 11 de noviembre. Y fue, a su manera, una muestra de apoyo al Frente de Todos tras la derrota electoral de las PASO, donde millones de trabajadores le dieron la espalda desilusionados. Aunque ausente en la escenografía y el documento, sí fue el contenido elegido por los dirigentes cegetistas antes los medios.

La Izquierda Diario estuvo presente en una improvisada conferencia de prensa que realizaron los referentes del acto en la esquina de Belgrano y Paseo Colón. Allí Hugo Moyano y Héctor Daer confirmaron que volverán a estar juntos en la CGT y se refirieron a los debates de campaña. Daer insistió en que la CGT se opondrá a una reforma laboral pero evitó hablar de qué hará la CGT si efectivamente se llevan adelante ataques a los derechos laborales. De hecho el documento de la convocatoria no dice una palabra sobre el debate sobre reforma que metió la derecha en la campaña. Daer se limitó a llamar a votar al Frente de Todos para evitarlo, cuando el mismo Gobierno impulsa la flexibilización de los convenios como vimos en gremios cegetistas como petroleros o SMATA, y ya anticiparon Alimentación y UOM.

Daer también se refirió al “trato” con el FMI, asegurando que la CGT apoya la negociación del Gobierno, aclarando que tiene que ser un “trato socialmente sustentable”. Una afirmación que, a las luces del ajuste que se viene aplicando para cumplir con el pago de la deuda, no parece muy “sustentable”.

Un documento con pocas definiciones

Más allá de la movilización y las declaraciones de los dirigentes, la CGT difundió un documento que tiene, como siempre, definiciones generales a las que acostumbra la CGT.

Titulado “Desarrollo, Producción y Trabajo”, comienza planteando que “la profundidad de la crisis requiere de señales muy claras”. Además reconoce que “la Argentina y nuestro gobierno afrontan una instancia decisiva para superar la crisis económica y social heredada y agravada dramáticamente por los efectos de la pandemia”. Sin embargo, evitar hablar de las decisiones que tomó el gobierno ante esa crisis, por ejemplo las que afectaron el salario o los puestos de trabajo.

Ante esa situación, plantea tres “alianzas”: la “unidad del movimiento obrero organizado”, “la unidad del peronismo" y "la alianza entre la producción y el trabajo".

Así sintetiza la CGT sus “lealtades” pero sobre todo su estrategia. La unidad de la burocracia sindical, como parte del peronismo, para un pacto entre empresarios y sindicato que en el documento llama “diálogo social institucionalizado”. Nada nuevo bajo el sol, se podría decir. Ese pacto político, más o menos “institucionalizado”, es el que ha permitido estos años que se aplique un ajuste, tanto durante el gobierno macrista como en la actualidad.

Pero además la alianza que propone la CGT se encuentra, por lo menos hoy, ante un escollo. Los empresarios vienen pidiendo la flexibilización de las condiciones laborales y la CGT, al menos hasta ahora, dice oponerse. Aunque en el documento evita hablar del tema y en cambio dice una generalidad "sobre elaborar en conjunto los consensos que nos permitan poner el empleo productivo".

O no hay alianza o la alianza será como siempre con el programa de los empresarios. Quizás el SMATA, que tras firmar un acuerdo flexibilizador en Toyota tuvo una importante participación en el “Día de la Lealtad”, sea el modelo de la CGT. Habrá que ver.




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