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Red Internacional

Trabaja en el hospital Fernández, se trata de Adriana, quien tiene patologías crónicas producto de años de trabajo en condiciones insalubres. El miércoles 4 de agosto, realizó una protesta en la puerta del hospital con sus compañeros, recibiendo el apoyo de los pre-candidatos del Frente de Izquierda Unidad, quienes se hicieron presentes en el lugar.

Jueves 5 de agosto | 15:08

El Gobierno de la Ciudad le bloqueó el sueldo a Adriana de 60 años, quien es enfermera hace 37 en el hospital Fernánadez, porque no reconoce la licencia que le indico su médico. Nos contó sobre su lucha de hace años, ya que 10 años atrás, también fue parte de las listas negras del Sutecba y cesanteada en esa oportunidad. Al principio de la pandemia salió en los medios denunciando que no había elementos de protección personal y exigiendo los mismos para todos los trabajadores del hospital. Hoy debería estar pensando cómo disfrutar su próxima jubilación y cuidar su salud después de haber dedicado toda su vida al cuidado de otros. En vez de eso, tiene que enfrentar a las autoridades del Gobierno de Larreta porque le bloquearon el sueldo.

Adriana nos contó: “En junio del año pasado, por una lesión en el hombro se me fracturaron 2 dedos de la mano izquierda. Mi médico de cabecera fue el que me atendió y sabe que desde hace tiempo vengo sufriendo enfermedades óseas. En toda la pandemia solicité atenderme con él, era muy difícil poder conseguir un turno, ya que todos estaban abocados a la misma. Mientras, continuaba haciendo reposo como me había indicado y pedía médico por el teléfono que tenemos disponible los franqueros con ese fin. Cada vez que llamaba me decían que tenía que esperar en mi domicilio y que el médico iba a venir. Entre junio del 2020 y marzo del 2021, el médico nunca vino. Entonces decidí asistir al hospital Fernández, nosocomio en el cual trabajo, allí me atendieron los traumatólogos. Me dieron el diagnóstico, tengo osteoartritis, es una patología que debilita los huesos, los vuelve quebradizos y afecta a todo el cuerpo. A tal punto que por un mínimo esfuerzo o mal movimiento mis huesos se pueden quebrar, como ya me paso en mi mano izquierda. Sufro de dolores constantemente”.

Y agregó: “Con los estudios en mano y el diagnóstico del traumatólogo del hospital, fui a la oficina de personal para solicitar una licencia, pero me dijeron que tengo que usar la aplicación MIA, la cual no funciona para llamar al médico a domicilio. Tuve que asistir al hospital Rawson, donde me examinaron 2 médicas, quienes me trataron agresivamente, leyeron mal los certificados médicos donde constaba el diagnóstico y no tuvieron en cuenta la indicación de reposo. Desconocieron el diagnóstico y las indicaciones, en consecuencia, no puedo cobrar los 6 meses de licencia médica”.

La aplicación MIA fue impuesta por el Gobierno de la Ciudad para que el personal del área administrativa, técnicos, profesionales de la salud, docentes, entre otros, soliciten mediante la misma, las licencias por maternidad, enfermedades, etc. Las y los trabajadores que acompañaron a Adriana, decían que esa aplicación no acepta los certificados, no acepta las licencias, todo en perjuicio de las y los trabajadores.

Continúa relatando con indignación: “Cuando llegás a cierta edad la jefatura ya no te quiere, te empiezan a mandar de un lado a otro. Eso pasa con todos los compañeros que están hace años trabajando. Todo este manoseo, perjudica a la psiquis de las y los trabajadores. No somos descartables. Se debe respetar a las personas que dejamos la vida en el hospital. Entré al hospital con la columna sana, y ahora tengo protusiones y dolores insoportables en las costillas por haber levantado años y años a los pacientes con los camilleros, pasamos a los pacientes recién operados a la cama entre el camillero y yo. Lo que tengo es una enfermedad profesional”.

En la puerta del hospital Fernández, ese mediodía, Adriana fue acompañada por trabajadores autoconvocados de otros hospitales de CABA, Luis Zamora y por los pre-candidatos del FITU: Alejandrina Barry, Gabriel Solano y Laura Marrone. Se realizó una asamblea donde denunciaron situaciones similares y también persecución a los que luchan por los derechos de las y los trabajadores del hospital.

Claudia Ferreyra, enfermera del hospital Rivadavia de la agrupación Marrón, también estuvo presente en el Fernández. En su caso, tuvo que volver a trabajar con una sola dosis de la vacuna contra la covid-19, a pesar que tiene asma grave y su neumonólogo le recomendó seguir de licencia. Denunció: “Hacemos responsable al Gobierno de la Ciudad y al ministerio de trabajo de la Nación dirigido por Claudio Moroni, que quitó la resolución 4, obligando al personal de salud a volver a trabajar de manera presencial en vez de tomar nuevos compañeros. Está lleno de nuevos compañeros enfermeros recién recibidos que podrían iniciar su carrera en los hospitales. Sin embargo, obligan a los viejos trabajadores, a los que dejamos la vida en los hospitales a continuar trabajando sin respetar nuestros derechos y sin importarles nuestra salud”. Agregó: “Recordemos que estas medidas se toman en todo el país por disposición del Gobierno Nacional que autorizó revocar el artículo 4 del DNU, el cual brindaba el derecho a la licencia para aquellas personas que se encuentren cursando un embarazo o tienen enfermedades de riesgo”.




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