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Red Internacional

Luego de la indagatoria al ex jefe del Ejército, la hermana del conscripto desaparecido en 1976 aseguró que la Justicia es lenta a pesar de las pruebas.

Maximiliano Olivera@maxiolivera77

Miércoles 15 de febrero de 2017 | Edición del día

Fotografía: Archivo.

“La expectativa que teníamos del juez Poviña es que, debido a la gravedad de los hechos, lo detuviera. No lo detuvo. El fiscal Brito tampoco pidió la detención. Entonces seguimos con una Justicia que se hace lenta y nos da bronca por tantos años y por tantas vidas que ya no están y por las que no hay justicia”. Con esas palabras Graciela Ledo tuvo una primera valoración tras el llamado a indagatoria a César Milani por la desaparición de Alberto Ledo.

El ex jefe del Ejército llegó alrededor de las 8 para evitar la movilización de organismos de derechos humanos y partidos de izquierda que reclamaron su detención inmediata. Después de las 10, presentó un escrito ante el juez federal N° 2 Fernando Poviña y se negó a responder preguntas fiscal federal Carlos Brito por su imputación por encubrimiento agravado y falsificación ideológica de instrumento público. Su abogado, Gustavo Feldman, resumió que Milani no conoció a Ledo y que el sumario de deserción falsificado era una prueba trucha.

“Él puede decir muchas cosas pero los testigos han sido muy claros, no los puede desmentir a todos. Coinciden todas sus declaraciones, es más, agregan muchas cosas que quizás no se dijeron. Por ejemplo, que Bussi visitaba muchas veces y que muchas veces charlaba con Milani, y que muchas veces lo llevaba en el helicóptero. Dice Milani que vino (a Tucumán) a pintar escuelas y hacer caminos. Bussi no hizo caminos ni pintó escuelas, ¿para que lo llevó en el helicóptero?”, dijo Graciela Ledo, citando testimonios de jóvenes que hicieron el Servicio Militar Obligatorio (SMO).

Alberto Ledo, de 20 años, era estudiante de Historia en la UNT. Fue convocado en 1975 a cumplir con el SMO en el Batallón 141 de Ingenieros del Ejército de La Rioja y en mayo de 1976 fue trasladado a Monteros, en Tucumán. Allí estuvo bajo las órdenes de Milani y Estebán Sanguinetti, excapitán procesado con prisión domiciliaria por este caso y listo para ir a juicio oral. La hermana de Ledo señala que en los autos de elevación a juicio oral figuraba una declaración de Sanguinetti afirmando que le ordenó a Milani que investigará la supuesta deserción de Ledo y que éste no lo hizo.

Críticas a la Justicia

Desde la querella tampoco se evitaron críticas al accionar de la Justicia Federal. “La Justicia de Tucumán está decepcionándome más. Me decepcionó con el juez (Daniel) Bejas y ahora me empezó a decepcionar el juez Poviña. Si yo antes dije que teníamos expectativas de que había obrado con más celeridad que Bejas ahora creo que no porque las pruebas están en el expediente”, disparó Graciela Ledo.

Poviña tiene un plazo de diez días para decidir la situación procesal de Milani. Graciela Ledo remarcó además que el ex jefe del Ejército nombrado por el kirchnerismo tiene otras denuncias en La Rioja. El viernes 17 de febrero, Milani está llamado a declarar en la causa de Ramón Olivera por detención ilegal y tormentos agravados. “No sabemos si se va a presentar. Olivera lo denuncia en el año 79 estando preso y en el 84 ante la Comisión Provincial de DDHH. Esas denuncias figuran en el informe que se llama el Nunca Más riojano”, comentó.




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