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CORONAVIRUS

Hospital Garrahan: enfermeras y enfermeros exigen equipos de protección

Catorce enfermeros del Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO) enviaron una nota a la jefatura por la exposición a la que se encuentran atendiendo pacientes sin los insumos básicos para afrontar la pandemia. Se suma a las distintas denuncias en el resto del hospital y la falta de insumos en todos los hospitales.

Bárbara Acevedo

Enfermera | Hospital Garrahan @acevedo_bar

Mario Mendoza

ENFERMERO - Servicio de Neonatología del Hospital Garrahan

Lunes 6 de abril | 20:29

Hace unos días publicamos en la Izquierda Diario el mal manejo del sector de resonancia magnética ante el caso de sospecha de un médico del sector. Luego se multiplicaron las denuncias en las distintas salas del Garrahan sobre la falta de insumos.

En estos días catorce enfermeros del Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO) presentaron una nota que pide “Que en forma inmediata se proceda a la entrega de kit de protección que establece el Ministerio de Salud para el personal que está en continua atención de pacientes, a efectos de evitar el contagio de coronavirus COVID-19.” Además, expresan que la nota fue necesaria porque no respondieron a sus reclamos verbales y que en caso contrario se verán “en la obligación de efectuar retención de tareas y presentar recurso de amparo a fin de hacer valer mis derechos”. Y destacan: “Téngase en cuenta que soy personal de salud y que luego de prestar mi servicio tengo contacto con otras personas y mi familia”.

En el sector destacan que los insumos que proporcionan son de pésima calidad, lo que se evidencia en la foto que ilustra esta nota.

Cada uno de los materiales y equipamientos utilizados por el personal de salud deben poseer características adecuadas para que puedan cumplir de forma eficiente y eficaz con su propósito: PROTEGER. Por ejemplo, los guantes de examinación (guantes no estériles) deben tener un largo mínimo de 280mm (28 cm), para cubrir los puños del camisolín y evitar tener piel expuesta. El camisolín debe tener un largo tal que llegue por debajo de la pantorrilla (para cubrir la parte superior de las botas), colores claros para detectar mejor la contaminación. A continuación se enumeran todas las características necesarias del EPP, según las recomendaciones de SADI; SATI; ADECI; INE del 22/03/2020. Las comparamos con las entregadas, a las que les faltan las antiparras y máscaras de protección de uso individual

¿Quién cuida a los que cuidan?

Según informó en el 2018 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la Argentina posee una de las tasas más bajas de enfermeros por habitante, con 4,24 cada 10 mil personas, sólo por encima de Honduras, República Dominicana y Haití. Esta situación posibilita que enfermería tenga acceso a dos y hasta tres trabajos en el área, cuestión que los sueldos por debajo de la canasta familiar transforman una necesidad. Esta sobrecarga laboral deteriora la salud de quienes sostenemos los hospitales públicos. Así es como vemos que desde el comienzo de la pandemia el Hospital Garrahan trabaja con un 40% menos de enfermería, porcentaje que esencialmente incluye a quienes tienen que entran dentro del grupo de riesgo frente al COVID-19, le siguen las madres de menores y luego quienes tienen más de 60 años.

Este es un índice más del desgaste prematuro de nuestra salud y la necesidad de que se declare actividad insalubre con reducción horaria y un salario acorde a la canasta básica familiar, como venimos reclamando hace muchos años. A su vez, muestra la necesidad de incentivar la formación de enfermeras y enfermeros a nivel nacional. Estamos muy lejos de eso mientras siga siendo una profesión precarizada.
Esta no es sólo la realidad del Garrahan y lo reflejan los innumerables anuncios que se hicieron solicitando profesionales desde el inicio de la crisis sanitaria, como el Hospital René Favaloro en Rafael Castillo - La Matanza, el Hospital Británico, El Hospital del Cruce y el Hospital Universitario Austral.

Una pandemia no es una emergencia. Debería tenerse presente la necesidad de un sistema de salud con la cantidad necesaria de personal, insumos y una infraestructura adecuada. Con la centralización del sistema público y privado bajo la egida del estado, para garantizar el acceso universal a este derecho.

La realidad hoy es que sólo nosotros, desde abajo, podemos conquistar el derecho a cuidar a quienes cuidan. Lo muestran otros testimonios de nuestras compañeras de Neonatología:

  •  “Tuvimos el caso de una compañera que presentaba síntomas compatibles con COVID- 19. Tenemos que agradecer que dio negativo porque todos siguieron trabajando igual. La jefatura no hizo nada. De hecho nos decían "no usen tantos barbijos que hay pocos en el hospital". Se avisó en forma tardía que tenían que tomarse licencia quienes habían estado en contacto. Falta que nos digan si tienen el virus guardense los síntomas y sigan trabajando”.
  •  “Nos dijeron: "son ustedes las que traen el virus". Parece que nos castigarán por hacer módulos (horas extra) a otros sectores. En realidad uno hace módulos por una necesidad económica, a ella no debería por qué importarle”.
  •  “El equipo que tenemos es vergonzoso. Estamos usando prácticamente lo mismo que Italia cuando se quedó sin elementos y tenían que usar hasta bolsas de consorcio para cubrirse. Ahí es donde tienen la mayor cantidad de médicos infectados, España también. Si por una cuestión de reducir costos estás exponiendo al personal y se enferma no se qué reducción de costos”.
  •  “Igualmente los que dicen sale mucho hacer el testeo masivo. Pero más te sale tener a todos encerrados como los tenés por no hacer las cosas como se debe. Está bien hace un aislamiento. Pero cuánto tiempo lo vas a sostener. No hay economía que lo sostenga. Y hay mucha gente que necesita salir a trabajar porque no tiene un sueldo si no trabaja. Vamos para atrás”.

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    A partir de esta situación y luego del reclamo de las trabajadoras las jefaturas plantearon el “nuevo protocolo” para utilizar el Equipos de Protección Personal (EPP) para todos los pacientes.

    “El tiempo ayuda a que el sistema se prepare”

    Estas fueron las palabras de Ginés Gonzalez García en la conferencia del 29 de marzo del 2020. Pero para que el sistema se prepare no sólo se necesita tiempo sino medidas efectivas.

    Según varios epidemiólogos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estiman que el contagio del virus en cada país oscilará entre un 10% y un 50% de sus habitantes. De los cuales el 80% serán leves o moderados y no necesitará ningún tipo de asistencia médica, el 5% serán críticos y de ese porcentaje entre un 1 y 2% necesitará asistencia respiratoria mecánica. Si bien 5% puede parecer poco a simple vista, en nuestro país correspondería a 2 millones de personas.

    Por otro lado, los datos recientes del Sistema integrado de información Sanitaria del Ministerio de Salud (SISA) indican que en nuestro país tiene una relación de 4,5 camas de internación por cada mil habitantes, es decir, mucho menos que las recomendadas por las OMS que es de 8-10 camas cada mil.

    Respecto de las terapias intensivas, la situación es aún más crítica. Según datos aportados por la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) existen 950 unidades de terapias intensivas y el 90% de las camas (alrededor de unas 160000) se hallan ocupadas siempre. Siendo la relación de camas de terapia de un promedio de entre 3 y 4.5 camas cada mil habitantes. Ni hablar de la cantidad insuficiente de respiradores. Sólo por tomar las zonas de mayor concentración de casos hay 180 respiradores en CABA y 400 en Gran Buenos Aires, que a su vez están ocupados por pacientes con otras patologías. A su vez la falta de personal de enfermería hace que se reduzca un 10% de las camas activas existentes. Y en el país hay solo 1350 médicos con formación en cuidados intensivos. Los costos merecen un punto aparte, cada día de terapia tiene un costo de $ 48000 según datos de la SATI y esto podría incrementarse con la pandemia.

    Ninguna de las medidas anunciadas por el gobierno responden a los déficits que marcan estos índices. Creemos que es necesario un plan integral y efectivo que empiece por un diagnóstico preciso, ese que solo podemos dar los trabajadores que sostenemos todos los días los hospitales, reunidos en comisiones de higiene y seguridad con delegados votados por asamblea de sector o turno. Vamos a seguir impulsando la necesidad de pelear por cada uno de nuestros derechos y organizarnos.







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