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Red Internacional

ELECCIONES.Israel celebra este martes elecciones impredecibles por cuarta vez en dos años

Las elecciones de este martes son vistas como un virtual referéndum sobre Netanyahu, y es posible que ninguno de los candidatos logre formar Gobierno llegando a 61 escaños en el Parlamento.

Lunes 22 de marzo | 17:30
Afiches del actual primer ministro, Benjamin Netanyahu (abajo) y del lider del partido Yesh Atid, el actor y presentador de televisión Yair Lapid (arriba), cerca de Tel Aviv / Efe

Más de 6,5 millones de israelíes están llamados a votar este martes en las cuartas elecciones en dos años para poner fin al bloqueo político que vive el país. El actual primer ministro Benjamín Netanyahu, busca ser reelegido en medio de múltiples causas por corrupción. Lo hace apoyado en un discurso que resalta la velocidad en la vacunación y la reapertura económica, como así también enviando un guiño a los colonos prometiendo legalizar las tierras usurpadas en el territorio ocupado de Cisjordania.

Sin embargo, aún hay un alto número de indecisos que no permite vislumbrar un bloque mayoritario en un parlamento tradicionalmente fragmentado, que depende de complejas coaliciones para crear Gobierno, hoy basadas en un eje pro o anti Netanyahu.

Casi 40 partidos políticos concurren a estos comicios, aunque serán alrededor de una docena los que entren en el Parlamento (Knéset). Están en duda tres de ellos: el centrista Azul y Blanco, de Beny Gantz; el partido de representación árabe Raam, de Mansour Abás, y el centroizquierdista Meretz.

Un total de doce escaños -cuatro cada uno, según el mínimo para tener representación- están en duda aún para sumar una mayoría de 61 diputados de los 120 de la Cámara, que se necesitan para formar Gobierno. Es por esto que aún nadie se atreve a predecir los resultados.

Encuestas sin ganador claro

El favorito en las encuestas sigue siendo el Likud del primer ministro, Benjamín Netanyahu, con unos 30 escaños. Los israelíes votarán tras semanas de una progresiva reapertura económica, con más de la mitad de la población vacunada, lo que ha devuelto la sensación de normalidad a las calles, y sobre esto se recuesta Netanyahu para tapar los escándalos por los juicio por corrupción que afronta.

Los acuerdos de normalización de relaciones de Israel con cuatro países árabes -Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán (éste a falta del acuerdo definitivo)-, que fueron patrocinados por Trump y son apoyados por Biden, afectando directamente los intereses históricos del pueblo palestino, es otro de los puntos de apoyo de Netanyahu. También lo es el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén contra toda la legislación internacional, otro de los regalos de Trump apoyados por Biden, con lo que el actual primer ministro quiere seducir a un sector del electorado para prolongar un mandato que renueva consecutivamente desde 2009.

Por último, como ya lo hizo en la previa de las elecciones anteriores, Netanyahu reiteró este lunes su apoyo a la legalización de las colonias de Cisjordania no regularizadas por Israel, una promesa electoral que nunca ha llegado a cumplir y que busca legalizar en los hechos la ocupación de gran parte del territorio palestino de Cisjordania.

Hasta ahora el actual primer ministro tiene asegurados a sus tradicionales socios ultraortodoxos —Shas y Judaísmo Unido de la Torá— y la extrema derecha del Partido Sionista Religioso, de fuerte retórica racista, liderada por Bezalel Smotrich.

El principal rival para disputar la jefatura de Gobierno a Netanyahu es el actor y conductor de televisión Yair Lapid, del partido laico apoyado en las clases medias, Yesh Atid. Con una estimación de entre 16 y 19 escaños, Lapid necesitaría sumar el resto de listas que se presentan para desbancar a Netanyahu, como Guideón Saar, quien abandonó el Likud para crear Nueva Esperanza, que tiene una previsión de 9 escaños.

El cuarto candidato en intención de votos es el ultranacionalista Naftali Benet, de Yamina (unos 9 escaños), quien dijo el domingo que no apoyará un Gobierno con Lapid, ni uno con Netanyahu que requiera del apoyo de listas árabes.

Un competidor y exaliado desaparecido del mapa

En la anterior elección en Israel, hace un año, ni el bloque de Netanyahu ni su rival de centro Benny Gantz lograron suficiente apoyo para formar Gobierno.

Apenas semanas después de los comicios, Israel ingresó en su primer confinamiento, y en mayo de 2020, Netanyahu formó un Gobierno de unidad con Gantz (hasta ese momento su principal competidor), declarando que la crisis sanitaria requería estabilidad política y acordando una rotación en el cargo de un año y medio para cada uno.

Pero la alianza explotó por el aire en diciembre durante los debates por el presupuesto, lo que hizo necesarias nuevas elecciones.

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Los votantes de Gantz se decepcionaron por su alianza con Netanyahu a tal punto que es posible que su coalición "Azul y Blanco" ni siquiera alcance esta vez los votos necesario para ingresar al Parlamento.

Con este panorama y teniendo en cuenta que las elecciones de este martes son vistas como un virtual referéndum sobre Netanyahu, es posible que ninguno de los candidatos logre formar Gobierno llegando a 61 votos en el parlamento.

Netanyahu necesita una mayoría no solo para retener el cargo sino para gozar de inmunidad judicial ante los cargos por delitos de soborno, abuso de confianza y fraude.

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