Cultura

LITERATURA ENTREVISTA

Juan Mattio: "la literatura no informa, es una vía indirecta para el conocimiento del mundo"

Entrevistamos a Juan Mattio, escritor del oeste del Gran Buenos Aires. El New Weird, la literatura en época de pandemia y la próxima aparición de la antología de cuentos, "Paisajes Experimentales", por Indómita Luz Editorial.

Liliana Vera Ibáñez

Delegada Suteba La Matanza | @liluzlisam

Miércoles 28 de octubre | 17:05

"Ricardo Piglia solía decir que la literatura es una práctica inactual, en el sentido de que dialoga muy mal con lo inmediato, con las noticias, incluso con la política en su dimensión pragmática. Entonces creo que los efectos de la situación que estamos viviendo todavía no pueden verse –ni deben buscarse- en la literatura". Así se refiere Juan Mattio al desarrollo del género fantástico en esta situación de pandemia.

El escritor, nacido en Hurlingham, al oeste del Gran Buenos Aires, charló con La Izquierda Diario Cultura sobre literatura y sobre la próxima aparición en librerías de la colección Paisajes Experimentales que contiene cuentos de autores varios, entre ellos Yamila Bêgné, Leo Oyola, Dolores Reyer, Marcelo Carnero, Laura Ponce, Ever Roman, Kike Ferrari y Ricardo Romero. Selección y prólogo son de su autoría.

Al ser consultado por LID sobre la literatura fantástica en momentos de pandemia, Mattio comentó: Me parece importante resguardar esa condición un poco desfasada, anacrónica, que se da en la práctica literaria. De lo contrario, corremos el riesgo de pedirle a la literatura que nos “informe” sobre la realidad. Yo creo que su función, en términos políticos, si se quiere, es ofrecerse como una vía indirecta para el conocimiento del mundo.

Sobre el New Weird: ¿qué es esta corriente y por qué la elegís?

JM: El New Weird nace como corriente literaria en Inglaterra alrededor del cambio de siglo y es una literatura que intenta desfigurar los límites entre los géneros pulp. Mezclar la novela negra con el fantástico, la ciencia ficción con el terror. De algún modo, este impulso inició en los años 60s con lo que se conoce como la Nueva Ola, de la que participaron autores y autoras tan diversos como J. G. Ballard, Alice Sheldon o Kurt Vonnegut. Esa generación había intentado trabajar con técnicas experimentales los imaginarios de la ciencia ficción. Este nuevo impulso que llamamos New Weird agrega a los procedimientos narrativos arriesgados una forma híbrida de trabajar entre géneros.
Me interesa la irreverencia del New Weird y la ausencia de purismos en sus concepciones. Es una literatura dispuesta a jugar con la tradición que hereda, no dogmática, que reorganiza las figuras y los imaginarios del pasado para construir algo nuevo. En ese sentido, creo que su actitud es una gran lección política.

¿Por qué crees que el elemento fantástico o gótico se fue metiendo en la literatura argentina, tiene algo que ver con el momento histórico-político-social?

JM: La hipótesis de que hay un gótico en el Río de la Plata pertenece a Julio Cortázar. Él escribió un ensayo en 1975 donde plantea esta idea. Por lo general se reconoce la existencia de una literatura fantástica capaz de reunir a esos autores y autoras que mencionás aunque creo que hay que tener cuidado. Borges, Bioy y Ocampo operaban desde la revista Sur que de ningún modo puede pensarse como una publicación abierta a los géneros pulp. La ciencia ficción siempre estuvo restringida a una circulación más plebeya, de menos prestigio, en revistas como El Péndulo o Más allá. El Eternauta, para dar un ejemplo, se publicó en el Suplemento Semanal Hora Cero que apuntaba a un público de masas, muy lejos de los proyectos culturales que podía imaginar Silvina Ocampo. De modo que habría que mirar con especial interés esa tensión entre el género fantástico, al cual Borges otorga muchísimo prestigio, y géneros como el terror y la ciencia ficción que se mantuvieron en los márgenes de los circuitos oficiales.
Además, creo que sería más apropiado hablar de usos de estos imaginarios y no de géneros en el sentido estricto. ¿Qué uso hace Pizarnik del imaginario gótico cuando escribe La condensa sangrienta?, ¿qué uso hace Manuel Puig del cine de terror en El beso de la mujer araña? ¿De qué manera está reorganizado el relato de fantasmas en la literatura de Onetti? Creo que esos usos espurios y maravillosos de imaginarios alucinados son, en muchos casos, una forma de renovar el ámbito de la narración y del ensayo.

Con respecto a esta antología: ¿por qué estos autores y esta selección?

JM: Algo de esto cuento en el prólogo cuando digo que en mi experiencia como lector fui encontrando, a lo largo de los últimos años, una serie de libros que me hicieron pensar en la hipótesis de una ficción extraña (New Weird) en nuestra lengua y en nuestro país. Libros como Cometierra de Dolores Reyes, La boca seca de Marcerlo Carnero, El conserje y la eternidad de Ricardo Romero, Los límites del control de Yamila Bêgné, entre muchos otros. La antología es, entonces, poner a prueba esa hipótesis de lectura. Y el resultado me parece que indica que una serie de autores y autoras, con trayectorias y formaciones diversas, están habitando la misma zona, con preguntas similares, con indagaciones formales contiguas y hasta podríamos decir que con inquietudes políticas simétricas. Me interesa mucho acá la idea de generación y de cómo las mismas preguntas parecen deambular de un libro a otro, de una poética a otra. Y como ese horizonte de época construye, también, legibilidad para esos textos.

¿Cómo es tu relación personal con la ciencia ficción y qué libro de otro autor produjo en vos el efecto que te gustaría producir en quienes lo leen?

JM: Mi relación personal es la del advenedizo. Llegué a la ciencia ficción hace relativamente poco y casi que por un malentendido. Pero me quedé. Tengo la sensación de que suelen darse alianzas, podríamos decir, entre ciertas inquietudes de orden teórico o filosófico y ciertos imaginarios literarios. Tanto el posthumanismo como del aceleracionismo, por dar un ejemplo, son corpus de ideas que se vuelven mucho más nítidas si se leen en relación a la ciencia ficción. Creo que en los años 60/70s pasaba algo similar ente la filosofía existencialista, la figura del escritor comprometido y ciertas poéticas literarias. Nadie sabe muy bien por qué ni cómo suceden ese tipo de alianzas, pero indagar en eso me resulta muy productivo. Hoy
En relación a los libros, hay tres novelas en este género que son mis preferidas aunque no sé si están en relación a mi propio trabajo como escritor: Neuromante de William Gibson, La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. LeGuin y Luz de M. John Harrison. Es injusto dejar afuera a Philip K. Dick porque su obra, como totalidad, me resultó mucho más inquietante y tuvo una influencia mucho más profunda que estas novelas en particular, pero creo que como artefactos individuales hay, en estos tres textos, una contundencia aplastante.

Con respecto a Paisajes experimentales, Mattio agregó: "se publica por Indómita Luz Editorial, que es un proyecto militante que intenta modificar o, al menos, repensar algunas lógicas que se dan en el campo del libro. De modo que me parece interesante subrayar esta apuesta que hace la editorial y destacar el trabajo con autores y autoras contemporáneos con los que viene trabajando.
Por otro lado, esta antología es el primer título de una colección que se llama Arqueologías del futuro donde intentaremos publicar textos que se inscriban en los imaginarios de la ciencia ficción y el fantástico. Tenemos ya preparando algunos libros para el 2021 y entre ellos, un libro de cuentos de Kike Ferrari que me parece una señal muy clara de que la nueva ficción extraña se sigue desarrollando en nuestro campo literario".

Ficha técnica:
Nació en 1983. Fue coeditor de la revista literaria “Juguetes Rabiosos” de la revista cultural “La Granada” y Sonánbula. Hoy es parte de Synco , un observatorio de ciencia ficción, tecnología y futuros. Tuvo un breve paso por el periodismo policial y judicial escribiendo en los portales “Cosecha Roja” e “Infojus Noticias”. En 2015 publicó la novela Punto ciego escrita en colaboración con Kike Ferrari. Su novela Tres veces luz, fue editada en la colección Negro Absoluto que dirige Juan Sasturain. Coordina talleres de lectura y escritura.

Prólogo del libro PAISAJES EXPERIMENTALES, por Juan Mattio
Se puede leer completo aquí

FRAGMENTO

(...) Este libro reúne autores que han empezado a publicar sus ficciones en el siglo XXI y sus imaginarios se construyen, no solo con lo que podríamos llamar la tradición argentina, sino también con múltiples usos del terror, la ciencia ficción y el fantástico que hace la cultura de masas. Es una generación que creció viendo las películas de George Romero o Tobe Hooper, que leyó con entusiasmo los cómics de Alan Moore, que se acercó a la literatura de Úrsula K. LeGuin o Margaret Atwood ya sin prejuicios.

Artefactos capaces de reunir los zombis de Romero, la prosa de LeGuin y las técnicas narrativas de Borges. Creo que ese tipo de interferencias son las que interesan a los autores y las autoras de esta antología.

En el caso de Yamila Bêgné tenemos un cuento que reúne a tres hombres que han soñado, la misma noche, con el tren antes de que el tren se inventara. Los personajes se reúnen a comparar sus visiones y tratar así de comprender lo que vislumbraron. Cajas de humo propone un mundo onírico y extraordinario que está escrito con una precisión asombrosa.

El cuento Voy a necesitar que me lo expliquen desde el principio de Kike Ferrari plantea una ciudad hecha de muchas ciudades, donde el tiempo está roto (the time is out of joint) y los eventos se desarticulan sin que nadie logre rencausarlos. Ferrari es uno de los autores que escribe, tal vez, con mayor cercanía programática al New Weird original y donde pueden leerse ecos nítidos de la literatura de China Mieville.

(...) La apuesta de Laura Ponce es donde, tal vez, se escucha más clara la influencia de la ciencia ficción. Su relato El prisionero propone un escenario de futuridad distópica, un nuevo orden social totalitario y en esa realidad, la mutación de la especie como única puerta de escape de la pesadilla. Por momentos cercano a “El fin de la infancia” de Arthur Clarke y por momentos cercano a “1984” de George Orwell, el relato indaga en la relación primordial entre memoria e identidad.

Ricardo Romero se incluye en esta antología con un fragmento de su novela Big Rip de próxima aparición. En el centro de esta historia está la relación del protagonista con su drone, un artefacto que lo sigue a dónde vaya y le permite una nueva percepción del mundo. Es la historia de un ciborg, de un cuerpo que se transforma auxiliado por un dispositivo, y es también el extrañamiento profundo de la realidad que produce la tecnología. Una percepción alucinada que mira al mundo por primera vez.

En Mi pez, Dolores Reyes propone un relato del río, del Delta, que reúne a una familia con tres hermanos pequeños, que pasan los días pescando, ignorados por sus padres pero, al mismo tiempo, unidos entre ellos por hilos inexplicables. Reyes trabaja con la soledad profunda de los niños que crecen entre niños. Una historia construida con materiales ambiguos y donde lo no dicho se expande como una mancha en la superficie del agua.

(...) La arquitectura de El fantasma y la oscuridad de Leo Oyola nos ubica en los ingenios azucareros del norte argentino, en los años de la dictadura, cuando la realidad misma parecía imitar las películas de terror más espantosas. Un personaje perseguido, acosado, que intenta escapar. Y la advertencia de sus amigos de que tenga cuidado porque en el camino se puede encontrar con el Familiar. Un relato de asfixia donde el monstruo –fantástico o histórico- acecha a cada paso.(...)

El título de la antología es, también, una hipótesis. Una idea que surgió en la lectura de Ballard y que intenta preguntarse por la productividad política de la imaginación. Los escenarios desolados de Ballard no son sólo melancólicos, son también una forma de reorganizar los objetos, las identidades, el mundo todo. Esa belleza de la que hablaba Lautremont cuando sucede el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas. Los paisajes experimentales son dispositivos que intentan indagar la realidad, volverla inestable, encontrarle fisuras. Creo que estos once relatos cumplen con ese objetivo: volver el mundo extraño y mostrar, así, que la asfixia de lo real no es definitiva.







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