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Red Internacional

Cristina Fernández criticó el endeudamiento macrista y afirmó que “nos vamos a tener que hacer cargo del muerto que nos dejaron”. Si hay información sobre cómo la deuda financió la fuga de capitales, ¿por qué no se avanzó en la investigación?¿por qué el pueblo trabajador tiene que cargar la mochila de una deuda ilegal y fraudulenta?

Jueves 12 de agosto | 21:44

Cristina Fernández participó de un acto junto a Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan, los dos primeros candidatos del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires. La Vicepresidenta estuvo en Lomas de Zamora para relanzar el Plan Qunita.

La expresidenta denunció el endeudamiento durante el macrismo, y afirmó “el pico del endeudamiento fue en 2018. Con el gobierno anterior dominaron los capitales especulativos″, que utilizó gráficos para reforzar sus críticas. “Con el gobierno anterior se rifaba libremente el país”, agregó.

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Fernández declaró que “nos vamos a tener que hacer cargo del muerto que nos dejaron”. Es cierto que la deuda tuvo un gran crecimiento con Macri, pero la senadora del Frente de Todos omitió que una de las primeras medidas del macrismo fue el pago a los fondos buitres donde se les concedió 1.600 % o más de ganancias. Macri pudo concretarlo gracias al voto del Frente para la Victoria en el Senado, y del actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Hoy pesa una nueva hipoteca sobre el país, pero ¿por qué es el pueblo trabajador el que tiene que pagar las consecuencias de honrar una deuda ilegal e ilegítima? Alberto Fernández anunció el 1 de marzo pasado en la inauguración de sesiones ordinarias del Congreso el inicio de una “querella criminal tendiente a determinar quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria recuerde”. Se trataba del préstamo del FMI que recibió el expresidente y que Mauricio Claver, asesor del expresidente Donald Trump, reconoció que ese préstamo fue gestionado desde el Gobierno norteamericano para financiar la reelección de Mauricio Macri. Sin embargo, dicha denuncia quedó en la nada. El Gobierno continúa las negociaciones con el FMI para cerrar un nuevo acuerdo. Tampoco se investigó la deuda con los lobos de Wall Street cuando trascendió que Luis Caputo, exministro de Finanzas, preparaba bonos a medida de los especuladores. Martín Guzmán cerró un acuerdo con los acreedores privados y para eso mejoró considerablemente su oferta inicial.

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Además, el Banco Central publicó un informe que indica que “el conjunto de políticas económicas que se aplicaron desde diciembre de 2015 facilitaron la fuga de capitales por más de U$S 86.000 millones”. La mayor parte del endeudamiento macrista financió la fuga de capitales. Sin embargo, a pesar de las denuncias de Cristina sobre la fuga se decide pagar la deuda.

Solo la izquierda denuncia que es una deuda odiosa y propone su desconocimiento soberano.

Una montaña de deuda

Argentina enfrentará una montaña de vencimientos para pagar. El pago de los acreedores privados va aumentando en los próximos años. En 2022 el Gobierno necesitará más de U$S 1.000 millones para pagar los cupones; en 2023, U$S 1.600 millones y en 2024, U$S 2.200 millones. Entre 2025 y 2030 se acumularán pagos anuales por U$S 2.400 millones. De capital, a partir de 2025 se deberán pagar más de U$S 5.000 millones; en 2027, más de U$S 6.000 y entre 2028 y 2035 más de U$S 7.000 millones por año, según publicó el periodista Alejandro Rebossio en DiarioAr. Esto significa que a partir de 2025, los especuladores se llevarán alrededor de un 60 % del superávit comercial del país, diferencia entre lo exportado e importado (si se considera el saldo del 2020).

Además, el ministro de Economía, Martín Guzmán, llegó a un entendimiento con el Club de París y realizará pagos de alrededor de U$S 430 millones. Para este año y los siguientes existen compromisos significativos con el Fondo y otros organismos internacionales: U$S 6.497 millones en 2021; U$S 21.210 millones en 2022; U$S 21.344 millones en 2023; U$S 6.996 millones en 2024. Este sería el calendario de pagos actual sin renegociar el acuerdo con el FMI. Para este año Cristina Fernández anticipó que se pagarán dos vencimientos con el FMI utilizando los Derechos Especiales de Giro (DEG), que son recursos que va a enviar el organismo a todos los países miembros desde agosto, para hacer frente a los efectos de la pandemia del Covid. Acá se decidió usarlos para pagar la deuda. Prioridades.

Mecanismo de dominación

La deuda es un mecanismo de dominación y saqueo de las potencias imperialistas. Honrar la deuda solo terminó en catástrofes económicas y sociales permanentes, como la hiperinflación de 1989-1990 o la quiebra de 2001.

Cristina Fernández debería mostrar un gráfico de la deuda desde la dictadura para ver su incremento a pesar de los pagos realizados.

Desde la dictadura hasta 2019 se pagaron más de U$S 600 mil millones y la deuda no paró de crecer: pasó de ser U$S 8 mil millones antes de Videla a U$S 324 mil millones en diciembre de 2019, según las estadísticas del Ministerio de Economía.

Desde que asumió Fernández hasta junio de este año se pagaron alrededor de U$S 6.700 millones (en base a datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso) para los compromisos con organizaciones internacionales de crédito (como el FMI) y deudas contraídas con otros Estados. Sin embargo, la deuda subió a U$S 335 mil millones en 2020.

Los gobiernos patronales pagan todo lo que pueden pagar apelando al ajuste, y cuando eso ya no es suficiente, se reestructura la deuda para seguir pagando. Así, la deuda se perpetúa en el tiempo.

A pesar de las promesas de Fernández se comprobó lo que denunció la izquierda: que era imposible sostener los pagos de deuda sin atacar al pueblo trabajador. Solo el Frente de Izquierda propone el desconocimiento soberano de la deuda. Es una medida esencial para terminar con la decadencia a la que somete la clase capitalista a las mayorías populares, junto a otras medidas de soberanía nacional y en defensa de los recursos como la nacionalización del comercio exterior y la banca.




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