Sociedad

La educación en el ojo de la tormenta

Las palabras chocan con la realidad

En muchos distritos ya comenzó la carrera electoral y los diferentes candidatos han decidido tomar a la educación como eje de sus promesas de campaña. En la Ciudad, el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri sube en las encuestas como posible sucesor de Cristina Fernández de Kirchner y resalta la educación en la Ciudad, que dice ser una de las más “eficaces” en el país.

Jueves 2 de octubre de 2014 | Edición del día

La educación como eje de campaña

Para los neoliberales como Macri, mostrar gestión es su caballito de batalla. La educación pública, que es parte de la campaña que el PRO viene realizando, disfraza el verdadero sentimiento noventista de Mauricio. Por más que intente un discurso “socialdemócrata” ligado al rol del Estado y los sectores populares, como él mismo dijo en una entrevista, “las palabras chocan con la realidad”.

En primer lugar muestra como un logró la cuestionada Ley de Evaluación que promueve la injerencia de empresas privadas en las discusiones pedagógicas de las escuelas. Acá la gestión es compartida, ya que quien es el principal promotor de la evaluación externa y de la injerencia de las empresas privadas en la vida pública de las escuelas es el Consejo Federal de Educación Nacional. Macri sólo “ejecuta” y “gestiona”.

También, el Jefe de Gobierno destaca el programa “Terminá la secundaria” que todavía no pudo ponerse en andas porque ni siquiera cuenta con el aval para legalizar el título.

Pero esto es sólo la punta del iceberg. Veamos algunos números de la gestión del PRO en Educación.

Los números de la vergüenza

Entre 2008 y 2012, sub ejecutó recursos por $3734 millones, de los cuales el 50% estaban destinados a la inversión en educación.
En 2011, aumenta los subsidios a la educación privada en un 31% (de $1002 millones a $1313) y reduce en un 56% el presupuesto para infraestructura escolar. Este mismo año también reduce las Juntas de Clasificación docente.
En 2012 cerró 220 cursos de primaria, media y técnica con la sanción del decreto 1997.
Durante el 2013 votaron en la Legislatura Porteña reducir el porcentaje destinado a la educación pública del 25% al 21%, para este año. Los subsidios destinados a la educación privada aumentaron ese año hasta alcanzar los $2.051 millones. En junio del mismo año, el Gobierno aumentó las partidas de su presupuesto en $7137 millones. De estos millones educación recibió sólo el 4,3 por ciento.

El salario docentes del 2014, fue un castigo para los que tienen que trabajar más de 34 horas cátedra o tres cargos (que recibieron un 0% de aumento desde la hora 37 o el tercer cargo) y aplastó a los profes y curriculares ya que las horas cátedras equivalentes a un cargo, pasaron de 17 a 20 hs. Además de ser insuficiente, en abril sólo se cobro –en promedio- $900 más por cargo, la segunda cuota que cobramos en septiembre, insuficiente. Una propuesta anual de entre un 25% y un 35% de aumento en cuotas, sin reapertura de paritarias. Más los descuentos por días de paro y malas liquidaciones.

Para el Presupuesto 2015 que se presentó en el día de ayer, prevén que lo destinado a educación “aumentará” el con respecto al de 2014 que llegaba a los $12.873 millones. En 2015 el Presupuesto está orientado a ayudar al PRO a ganar las elecciones y la educación vuelve a no ser prioritaria. La asignación de fondos por área muestra que nada más ni nada menos que $9300 millones serán para Seguridad y Justicia, que se llevan el 10,9 por ciento del gasto total.

¿Todo esto lo pudo hacer solo?

Sabemos que Macri no pudo hacer todo este desparpajo solo. Sólo para dar un ejemplo, fueron 4 años desde el 2007 hasta el 2011 que los K le votaron todos los presupuestos para educación. Luego han querido diferenciarse, pero en la Legislatura funcionaron juntos haciendo grandes negocios como en el 2012 y 2013. Negociaron y negocian. El desalojo del barrio Papa Franciso los pegó nuevamente a Berni y a Montenegro. RIVA S.A. los hizo más amigos en los negocios.

El “nuevo relato” de Macri choca contra la educación pública

Pero lo real, el día a día en la escuela, no es campaña política para los docentes. Lo cierto es que el macrismo sigue agudizando la crisis educativa por ejemplo con la inscripción on-line que hoy nuevamente se quiere reflotar ¿acaso será un logro “positivo” de esta “gestión” los más de once mil chicos y chicas sin vacantes?
Los números dan vergüenza. Son más de once mil chicos sin vacantes, la falta de escuelas y jardines públicos, y la precarización de nuestras condiciones de enseñanza con aulas containers y los jardines charter. Para comprar 41 aulas “containers” se destinaron 26 millones de pesos y, además, otros 15 millones para la inscripción online. Con ese dinero se podrían haber construido 4 escuelas de 14 secciones cada una.

En su “nuevo relato de la derecha” su discurso va cambiando a medida que el Gobierno Nacional gira a derecha. Ahora hablan del Estado para “ponerlo al servicio de los que menos tienen”. Vaya paradoja cuando en la Ciudad el estado es el gran destructor de la escuela pública, el garante de los grandes negocios inmobiliarios y del hacinamiento en las villas porteñas ¿Acaso no son los niños y niñas de la escuela pública los desalojados en el barrio Papa Francisco?

En las escuelas “las palabras chocan con la realidad”.







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