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Red Internacional

El conflicto en la cementera multinacional del conglomerado brasileño Camargo Corrêa está cada vez más caldeado. La justicia desalojó el acampe sindical, el gremio no acató la conciliación, la empresa provoca con un lockout apagando los hornos y Trabajo “intenta conciliar”. Hoy audiencia.

Lunes 25 de octubre | 13:53

Loma Negra es una de las marcas más conocidas de la Argentina. Fundada por Alfredo Fortabat en Olavarría, fue administrada por su viuda Amalia Lacroze de Fortabat, símbolo de la riqueza en la Argentina. Pero en 2005 fue vendida al gigante brasileño Camargo Correa.

Esta semana la empresa apagó los hornos pero está jugando con fuego. Fue su respuesta al reclamo de los trabajadores que tuvo que encabezar el sindicato. Precarización, bajos salarios, retiro de las viandas y una serie de provocaciones que muestras que la empresa no quiere solucionar el conflicto.

Recordemos que el grupo empresario fue parte junto a Odebrecht de un cartel de 23 constructoras que se quedaban con la mayoría de licitaciones de Brasil, debido a la manipulación de pliegos y el soborno a funcionarios. Su gerente fue preso y tuvo que pagar “solo” 370 millones de dólares. O sea, unos corruptos.

Hace algunas semanas los trabajadores de Minerar (proveedora) y de la propia cementera venían reclamando distintos puntos. A poco de llegar a un acuerdo, la empresa rechazó uno de los puntos más básicos: mantener el refrigerio que habían conseguido los trabajadores. “No entiendo esta posición. Es justo reconocer que lo que los trabajadores están buscando por todos los medios es conservar sus derechos y beneficios que se han logrado a través del tiempo” dijeron dirigentes de AOMA, el gremio minero, a los medios de la zona.

Héctor Laplace, dirigente del gremio, reconoció que en medio de la pandemia, ante la falta de comedores habilitados, “los trabajadores accedieron hasta a comer arriba de las máquinas”. Alejandro Santillán, que dirige la seccional local, asegura que "ya están en riesgo 340 puestos de trabajo en el corto tiempo".

Sin embargo, la empresa provocó el conflicto y habla de “peligro de desabastecimiento”. El paro incluyó la presencia del gremio frente a la empresa, que fue desalojada por orden judicial. La misma era acompañada por representantes del CECO, SOECO, Luz y Fuerza, APO, Televisiñón, SMATA, Seguridad, UATRE, SOIVA, Químicos, STIGAS, SADOP, Papeleros. Sin embargo, no se convocó ninguna medida de solidaridad ni a la participación de los trabajadores y trabajadoras de esas actividades. Por ahora las conducciones confían en la negociación con la empresa y las autoridades.

El fin de semana llegó el lockout empresario, que apagó dos hornos y señaló a los medios que “en pocas semanas dejará sin cemento al sector de la construcción, que ha mostrado una aceleración importante en esta etapa post pandemia”.

Quizás la explicación de todo está en las condiciones que vienen denunciando los trabajadores y generaron el conflicto en 2020, y ahora se vuelven a plantear ante la apertura de la nueva planta de L’Amalí II: “tienen en tema de los trabajos con personal contratado, convenios que no tienen nada que ver con la actividad minera, personal subcontratado, maquinarias subcontratadas” reconocen los dirigentes gremiales.

O sea que la discusión de fondo es que la empresa quiere avanzar con la precarización, una “reforma laboral” de hecho, y cientos de trabajadores se resisten. Por eso comenzaron una huelga y por eso la empresa respondió con un lockout patronal apagando los hornos.

Este lunes al mediodía comenzaba la audiencia en el Ministerio de Trabajo: ¿qué posición tomará Claudio Moroni?




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