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Red Internacional

Declaraciones.Macri destila odio clasista: "Hasta el peor planero sueña que su hijo tenga otra vida"

El ex jefe de estado habló de los planes sociales en un programa con el reaccionario Baby Etchecopar. Critica a quienes sobreviven con la miseria de los planes pero no dice nada de que su propio grupo familiar se creó y creció a expensas del Estado.

Juana Galarraga@Juana_Galarraga

Miércoles 22 de diciembre de 2021 | 13:24
Foto: captura de la entrevista de Mauricio Macri con Baby Etchecopar por A24.

Mauricio Macri brindó una entrevista por A24 al reaccionario periodista Baby Etchecopar. Allí, ensayó una explicación de cuál puede ser un motivo de la ruptura de los sectores más empobrecidos de la población con el Frente de Todos en el marco de la pandemia: “Hubo una cosa muy clara para la gente más humilde: un año y medio en la provincia de Buenos Aires con los chicos fuera del colegio. Ahí se dieron cuenta, dijeron ‘me están cagando. Al no educar a mis hijos me están demostrando que no sólo no me van a sacar a mí nunca del plan, sino que quieren que entre mi hijo también’. Ahí se rompió”.

Para Macri, el cierre de las escuelas no fue una estrategia sanitaria sino una decisión del Gobierno para generar menos educación y más planes sociales. Esto según su interpretación, generó una ruptura porque “hasta el peor planero sueña que su hijo tenga otra vida”.

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Durante la pandemia, Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad de Buenos Aires, se caracterizó por llevar una línea mucho más aperturista en las escuelas y comercios. Esto, a tono con el discurso de toda la oposición de derecha que hasta protagonizó marchas antivacunas, funcionales a los reclamos empresarios que querían obligar a ir a todo el mundo a trabajar sin importar las condiciones sanitarias. El Gobierno por su parte, se mostró blando con los poderosos y cedió ante cada reclamo patronal, dándole más aire a esta misma derecha.

Las declaraciones de Macri destilan odio de clase y reproducen los típicos prejuicios de la clase dominante contra los y las más pobres, para justificar sus propios privilegios. Encima, desde una mirada que simula ser “comprensiva” ya que según su visión, los y las más pobres también serían capaces de tener aspiraciones, aunque sea para sus hijos. Baby Etchecopar, por supuesto, no le preguntó a qué se refiere con “el peor de los planeros". En sentido similar se refirió a los “mapuches truchos”, en la misma entrevista. Es conocida su decisión de defender los intereses de terratenientes usurpadores, como la de su amigo Lewis en la Patagonia. No le faltó decisión política, junto a su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para reprimir comunidades y cobrarse la vida de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

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En primer lugar hay que decirle a Macri y al periodista, que la mayoría de las personas que reciben planes sociales trabajan de manera informal, con changas, sin derechos y sueldos que no alcanzan. No se puede vivir de los planes de miseria que otorga el Gobierno, mientras subsidia y garantiza ganancias de millonarios como él y su familia. Tampoco de los empleos precarios que esos mismos empresarios ofrecen.

La ausencia de trabajo genuino para las personas que hoy reciben planes o se encuentran en la pobreza, tampoco se explica por la falta de educación. Hay un amplio porcentaje de personas pobres que no logran terminar el secundario porque tienen que ponerse a trabajar desde la niñez o la adolescencia. Pero también hay cada vez más jóvenes profesionales, docentes, técnicos, que no consiguen empleo genuino ni logran acceder a los derechos más básicos. En la lucha por vivienda de Guernica, por ejemplo, había muchos y muchas jóvenes con preparación para dar clases y desempeñarse en múltiples oficios y puestos. Sin embargo, no tenían ni para pagar un alquiler, ni mucho menos para comprarse una casa.

La oposición de derecha insiste permanentemente con su relato sobre la relación entre el empleo y la educación, de manera demagógica y meritocrática. Para Macri, el pobre que no quiere ser pobre, se esfuerza por terminar de estudiar y consigue un buen empleo. Si no se esfuerza lo suficiente, se convierte en “el peor de los planeros”, pero aún así quiere un futuro mejor para su familia.

El discurso de Macri parece de manual de derecha mal coucheada. Intenta dirigirse a su base electoral fomentando el odio a "los planeros". Pero también intenta ensayar un diálogo con sectores de votantes del conurbano y de la población más pobre, que expresó su descontento con el Gobierno en las últimas elecciones. También, en sucesivas luchas por vivienda en todo el país, por mejores salarios y condiciones laborales. La pérdida de votos del Frente de Todos en barriadas populares que fueron históricamente dominadas por el peronismo, es un dato que no pasó desapercibido para nadie, así como la bronca de vivir cada vez peor, con alimentos a precios de lujo e ingresos de subsistencia mínima.

Lo que cínicamente oculta la derecha, es que tanto para quienes sobreviven en la desocupación y la precarización, para los trabajadores y las trabajadoras que aunque trabajan y reciben planes viven igual en la pobreza, la educación también se convirtió en un derecho casi inaccesible. Y para quienes logran terminar estudios terciarios o universitarios, encontrar empleo genuino también es cada vez más difícil.

Es que la educación ha sido víctima de sucesivas políticas de ajuste y flexibilización, que se profundizaron a partir de los años 90 al calor de las recetas del Fondo Monetario Internacional. La avanzada neoliberal en materia educativa dio un salto con la Ley Federal de Educación de 1993. Esto se tradujo por ejemplo en la "provincialización, municipalización y descuartizamiento del sistema educativo en las provincias. Cada provincia se arregla como puede, hay unas más ricas que tienen mayor ingreso por alumno y otras que tienen menos", detalló la docente y ex diputada bonaerense por el PTS en el Frente de Izquierda Unidad, Nathalia Gonzáles Seligra. Este descuartizamiento de la educación, avanzó junto con la precarización laboral y las privatizaciones de los servicios públicos y de empresas estratégicas del Estado.

Planeros cool

Veamos algunos ejemplos sobre cómo los Macri se garantizaron el futuro para sus hijos. “Macri anuncia mil despidos”, informaba el periódico Rebelión de los Trabajadores, del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el año 1994. El artículo se refería a la automotriz Sevel, de capitales italianos (FIAT) y franceses (Peugeot) propiedad de Franco Macri, padre del ex presidente.

"Macri anuncia mil despidos", artículo del periódico Rebelión de los Trabajadores, del Partido de los Trabajadores Socialistas, N° 63 - 1° de noviembre de 1994
"Macri anuncia mil despidos", artículo del periódico Rebelión de los Trabajadores, del Partido de los Trabajadores Socialistas, N° 63 - 1° de noviembre de 1994

“El empresario más exitoso, el dueño de la empresa más rentable de la rama de punta (automotriz), el espejo en el que todos se miran para mostrar las bondades del plan Menem-Cavallo (ministro de Economía)-FMI, el que hace menos de un mes se propuso para acompañar como empresario exitoso por un nuevo período a Menem; apareció en todos los diarios diciendo que tenía ‘problemas con el plan económico’ y que ‘si no cambian las condiciones’ tendría que despedir a mil trabajadores en el 95 porque no se está ‘protegiendo’ a la industria”.

En 2015, Rubén Matu, trabajador despedido por la autopartista Lear en 2014 y protagonista de una emblemática lucha, junto a Laura Suárez, contaban la historia de Sevel para La Izquierda Diario: “Como toda fábrica, cuando hubo crisis, se transformó en un problema para los empresarios por su baja rentabilidad. FIAT quería ‘sacarse de encima’ la responsabilidad de producir en el país, en el marco de su plan general de cierres de fábricas y despidos masivos en sus plantas del mundo, para paliar la crisis económica de esos años. Franco Macri, que ya venía haciendo sus negocios con los italianos de FIAT en otras ramas como la construcción, se hizo cargo de la indeseada Sevel desde sus inicios. Hizo la ‘limpieza’ necesaria para bajar la producción de autos por año a 30 mil, dado el achicamiento del mercado. Esto implicó 15 mil suspensiones y el cierre de dos de las 5 plantas de Argentina en tan sólo un año. Por otro lado, Sevel arrastraba una deuda de 170 millones de dólares.

Páginas centrales del periódico Rebelión de los Trabajadores, del Partido de los Trabajadores Socialistas, N° 63 - 1° de noviembre de 1994

¿Adivinen qué pasó con esa deuda? Como la de muchas grandes empresas, fue estatizada por el Banco Central que dirigía Domingo Cavallo. O sea que pasó a manos del Estado, aumentando la llamada deuda externa que luego termina pagando el conjunto del pueblo. En total, los Macri le pasaron al Estado una deuda privada de... ¡300 millones de dólares! La crisis económica que comenzó en 1994 afectó la producción automotriz así como a otras ramas de la economía. En ese entonces, Mauricio Macri tenía 35 años y ya era presidente de Sevel. Acusados padre e hijo de contrabando de autopartes estafando al propio Estado (evitaron pagar 450 millones en impuestos!), salvados de la cárcel por jueces menemistas, los Macri decidieron nuevamente hacer pagar los platos rotos a los trabajadores automotrices. En 1995 se produjeron suspensiones masivas en Sevel con el objetivo de disminuir costos. A su vez, recortaron salarios. Con el acuerdo del sindicato de la UOM de Lorenzo Miguel, lo que implicó pérdida para el bolsillo del trabajador”.

Los Macri no cobran AUH, pero se han servido históricamente de un tipo de planismo más sofisticado. Veamos otro ejemplo. El 26 de agosto de 1997 el presidente Carlos Menem le otorgó la concesión del Correo Argentino al Grupo Macri por 30 años. Su gestión del Correo duró hasta 2003. Fue deficitaria y en septiembre del 2001 se decretó la quiebra de la empresa. Dos años más tarde, como cuenta en La Izquierda Diario la periodista Celeste Vázquez, “cuando la presidencia estaba en manos de Néstor Kirchner (con Alberto Férnandez como jefe de Gabinete) se produce su reestatización pero con un pequeño detalle: el Estado no le exige el pago de la millonaria deuda que ascendía, en ese momento a U$S 900 millones. El Gobierno accedió a un pedido de Franco Macri, a quien además se le permitió mantener a los directivos en el Directorio y que empresas vinculadas a su grupo presten servicios para el correo como empresas tercerizadas”.

A mediados de 2021, luego de numerosas maniobras hechas por el grupo Macri, la Justicia decretó la quiebra de Correo Argentino S.A. por la deuda con el Estado que ronda, según estimaciones de la fiscal de la causa Gabriela Boquín, en unos $ 6.000 millones pero que se originó hace más de 20 años. En su presidencia Macri intentó condonar la deuda que su familia había contraído con el Estado y hasta hoy, a pesar de las idas y venidas en el Poder Judicial, continúa impaga. Franco Macri se murió impune por sus robos y estafas al pueblo argentino. Mauricio siguió gozando de sus privilegios de rico y de todo tipo de abuso sirviéndose de los recursos estatales y no pagando sus deudas.

Nuevas ideas contra sus viejas recetas

En el Coloquio de Idea 2021, cumbre que reúne a la cúspide de las patronales y las fuerzas políticas mayoritarias, se insistió mucho en la necesidad de convertir los planes sociales en empleo genuino. La traducción en política concreta de este objetivo, ha sido convertir a los planes sociales en subsidios a los sueldos que deberían pagar las empresas. Gracias a los anuncios de Alberto Fernández en la construcción, gastronómicos, hoteleros y trabajadores rurales, las empresas pueden emplear a trabajadores que reciben planes sociales tomando esos montos como parte de los sueldos. A las patronales se les hace agua la boca con la posibilidad de servirse de trabajadores precarizados y con sueldos subsidiados por el Estado. Esto es una vuelta de tuerca más al ataque en las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora que se sostuvieron sin mayores alteraciones desde los 90 en adelante.

De la misma forma las empresas insisten persistentemente con la necesidad de vincular el mundo de la educación y el trabajo, mediante el sistema de pasantías y capacitaciones en ámbitos laborales. Esto no es política exclusiva de la derecha. Según un comunicado oficial de Nación, el miércoles 24 de noviembre “la Escuela Técnica Roberto Rocca del municipio de Campana fue el escenario del evento ‘Educación para el trabajo y la empleabilidad. Relanzamiento del Departamento de Educación y Formación Profesional de la Unión Argentina Industrial’, en el que estuvo presente el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk. Junto con el titular de la cartera educativa, participaron también: el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, Claudio Moroni; el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca y el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja”.

Sin embargo, quien dio el puntapié más fuerte fue Horacio Rodríguez Larreta, quien hace días anunció que quiere imponer pasantías obligatorias gratuitas para estudiantes de todas las escuelas de la ciudad de Buenos Aires, públicas y privadas, durante el quinto y el sexto año. Bajo el pretexto de que no consiguen jóvenes para contratar con el secundario completo, la derecha esconde la ambición de servirse de trabajo gratuito, en base a la explotación de adolescentes en edad escolar. El mecanismo de ofrecer a jóvenes escolares como mano de obra gratuita es perverso, sobre todo, teniendo en cuenta la cantidad de adolescentes que dejan sus estudios porque necesitan trabajar. Ponen a "competir" mano de obra barata sin derechos, con mano de obra gratuita obligada a trabajar porque la práctica se le impone como condición para terminar la secundaria.

El último año, tanto el oficialismo como la oposición de derecha tomaron en su discurso la necesidad de una reforma laboral. Este es un objetivo que las patronales persiguen desde 2017, cuando el macrismo, con la complicidad del peronismo, pudo aprobar en el Congreso la reforma jubilatoria a fuerza de una feroz represión en las calles, contra quienes enfrentaron el saqueo a jubilados y jubiladas. Flexibilizar las condiciones laborales para que la mano de obra sea más barata, profundizando lo que se avanzó desde los 90, es una de las recetas de ajuste que suele exigir a los países el FMI. Igual que la reforma jubilatoria.

La derecha, entonces, intenta instalar un relato meritocrático sobre qué es lo que pasa con el descontento que se cuece por abajo, entre los y las más pobres que sufren el ajuste en sus vidas; que ven que no tienen derecho a vivienda, ni a educación, ni a trabajo digno, ni a salarios y que ven comprometido el presente y el futuro de sus hijos. Todo, mientras oficialismo y oposición rosquean la forma de llegar a un acuerdo con el FMI para pagar una deuda externa ilegal y fraudulenta, que agravará el hambre y el deterioro de las condiciones de vida de millones, como ha sucedido a lo largo de todos los gobiernos desde el fin de la dictadura.

Pero la experiencia histórica de la clase trabajadora y los sectores populares con todos los gobiernos de todos los colores políticos, la memoria fresca del 2001, crisis de la que se acaban de cumplir 20 años, no son en vano. Y hay ejemplos de que la lectura que hacen los sectores que padecen las consecuencias de cada saqueo en nombre de la deuda externa y el FMI, mientras empresarios como los Macri se enriquecen mientras estatizan sus deudas privadas, no es la que el ex presidente quisiera. El periodista de la Izquierda Diario, José Muralla, registró una enorme cantidad de testimonios desde abajo durante la campaña del Frente de Izquierda Unidad en la zona oeste del conurbano. Es verdad que hay algo que empieza a romperse entre el peronismo en la provincia de Buenos Aires, y la población trabajadora y pobre:

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“‘Soy peronista, pero están haciendo más por los ricos que por los pobres. Capaz lo voto a Nico’. Estas palabras las dijo un trabajador de unos 60 años, mientras realizábamos una actividad en Rafael Castillo. Luego nos contó que sus hijos están decepcionados de la política y no fueron a votar en las PASO, pero él les dice que “en todo caso voten a Nico en noviembre (...). Un hombre de unos 50 años nos dice que siempre va a votar al ‘peronismo de corazón’, pero ‘la izquierda se ganó mi respeto porque están con los trabajadores’. Por eso la lealtad sentimental se debilita, y se llevó volantes para sus hijos que son jóvenes y no quieren ir ni a votar. Parece que la experiencia hace que no le quieran heredar el peronismo a sus hijos, y que quieran izquierda para las próximas generaciones”.




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