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Red Internacional

El gobierno ataca una y otra vez. Los docentes dan pelea. Se viene otro round frente a nuevos ataques que anunciaron Cornejo y Correas

Martes 12 de julio de 2016 | 19:37

"Las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tienen una mejor calidad de vida. Hagamos de la felicidad un ejercicio cotidiano”. Estas son palabras de Manes, el alegre integrante del equipo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Habría que preguntar a los docentes bonaerenses si aún recuerdan el ejercicio de la sonrisa en su profesión o si el cambio llegó a sus escuelas, hace rato. 

En Mendoza, nada que envidiar. Los que claramente se sienten bien son los legisladores que se aumentaron en $11.000 sus ya abultadas dietas. Esto es una suma superior a la que cobra un docente que recién inicia. La felicidad no llegó al gremio docente de la mano de Cornejo. Llegó la desvalorización con motes como ñoquis, vagos, faltadores, etc. 

Llegó el decreto que impuso el ítem aula y que no es percibido por docentes enfermos oncológicos. Llegaron resoluciones que dicen y desdicen, como la que dejó sin trabajo a docentes suplentes de educación secundaria y que al día siguiente se rectificó, sin ninguna disculpa. Llegó la resolución que establece que los llamados cubiertos por carpeta de antecedentes tienen la baja el 31/12, garantizando precariedad, inestabilidad y pérdida de derechos. La ola de felicidad también llegó con un canon de lectura, estableciendo qué textos deben comprender y memorizar los estudiantes en cada año escolar, imponiendo pensamiento único, desconociendo las particularidades de cada escuela, de cada comunidad y bajo amenaza de evaluación stándar y naturalizando que los docentes deben autogestionar su formación. 

También llegaron los cuadernillos del Bicentenario de la independencia, incluyendo discursos y actividades, como si los docentes no supieran sobre el proceso independentista o qué actividades proponer. 

Así, muchos docentes sufrieron desilusión con un gobierno que en el discurso dijo que hay que valorar al docente en el aula. Mientras tanto de la titularización acordada por paritaria 2015 no tenemos novedades. 

Para el regreso del receso invernal, según las últimas declaraciones del gobernador, las escuelas se encontrarán con la propuesta de realizar grupos de lectura. Otra vez la subestimación y el pensamiento digitado. No vaya a ser que circulen lecturas de la pedagogía crítica en lugar de manuales de autoayuda. 

Y por si esto fuera poco también está pendiente la lucha por el salario. El discurso oficial y los medios dicen que ha bajado el número de suplencias, y esto no sólo es falso, si no que es peligroso, ya que los docentes van enfermos a trabajar. Además son las suplencias las que siguen en peligro hoy porque de darse la baja al 31/12, como se está rumoreando, no se cobraría el mes de enero ni febrero, dando de baja la obra social, los aportes, etc. Las escuelas no podrían empezar las clases con la mitad o menos de docentes titulares y los estudiantes tampoco tendrían las condiciones para el inicio lectivo. 

Entonces, en este contexto de empobrecimiento y ataques a los trabajadores de la educación, la pregunta es hasta cuándo se legitimará el discurso que deslegitima, se soportarán las medidas que empobrecen, las bajadas de línea que desprofesionalizan, la pérdida de derechos.

Hay bronca y está creciendo la exigencia al SUTE que se ponga a la cabeza de la defensa de nuestros derechos. Hay que discutir y decidir de qué manera se va a sostener la lucha. El discurso de la austeridad enfurece porque mientras legisladores y funcionarios se aumentan groseramente el sueldo, mientras los grandes empresarios no pagan impuestos los trabajadores no llegan a fin de mes.




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