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Red Internacional

A cincuenta días de los hechos, se exhumaron los restos del hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata. Este jueves se hizo la reautopsia pedida por la familia. ¿Qué indicios se hallaron en el nuevo estudio? Sergio Berni asegura que la muerte fue por “paro cardíaco”, pero se basa en la primera autopsia que, aseguran, fue mal hecha. ¿Giro en la causa?

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Jueves 24 de noviembre | 17:02

Este jueves se realizó en la sede de la Asesoría Pericial de La Plata (dependiente de la Suprema Corte de Justicia bonaerense) una segunda autopsia al cuerpo de César “Lolo” Regueiro, el hombre de 57 años que murió la noche del 6 de octubre producto de la brutal represión de la Policía provincial contra miles de hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata. Represión que dejó, además de un muerto, decenas de heridos, entre ellos Rodrigo Arballo que perdió uno de sus ojos por un balazo de goma.

Desde el primer momento la familia de Regueiro denunció no sólo lo realizado por la fuerza represiva que actúa bajo las órdenes del ministro Sergio Berni, sino también serias irregularidades en las diligencias posteriores realizadas tanto por el Poder Judicial como por funcionarios del Gobierno de Axel Kicillof. Parte de esas denuncias las explicó Sergio “Lolito” Regueiro, hijo de César, en una entrevista con La Izquierda Diario al cumplirse un mes de los hechos.

Una de las demandas urgentes de la familia era la realización de una nueva autopsia, ya que la primera pericia, realizada en el Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora, sólo había sentenciado que Regueiro murió por un “paro cardíaco no traumático”. Con ese informe pericial, el Gobierno buscó desligar a la Policía de cualquier responsabilidad directa en la muerte de Lolo.

A los Regueiro nunca les satisfizo esa explicación. Razones no les faltan. Por un lado, esa misma noche, mientras estaba internado en el Hospital San Martín de La Plata, miembros de la familia detectaron una herida en la nuca del hombre. Algo que en la autopsia ni se menciona. Y además entregaron al Poder Judicial la camiseta que vestía Lolo al momento de morir, la cual quedó manchada de sangre en la parte de la espalda.

Tras una angustiante espera, finalmente el Juzgado de Garantías 6 de La Plata, a cargo del juez Agustín Crispo, autorizó la exhumación del cuerpo de Regueiro y un nuevo estudio pericial. Este martes los restos fueron exhumados en el cementerio local y trasladados a la Asesoría Pericial de la Suprema Corte, donde se hicieron algunos trámites preliminares. Y este jueves, con presencia de peritas y peritos tanto de la familia como del Ministerio de Seguridad, se realizó la reautopsia.

Hallazgos

Fuentes directas del caso dieron algunos detalles a La Izquierda Diario sobre lo encontrado en el cuerpo de Regueiro. Si bien para un informe preciso se deberá esperar a los resultados de los análisis de anatomía patológica de algunas muestras extraídas, lo que las peritas y los peritos vieron en el cadáver basta para cuestionar de plano lo concluido por la autopsia realizada en Lomas de Zamora.

En primer lugar, si se hubiera aplicado correctamente el Protocolo de Minnesota (tal como se exige en hechos ocurridos en el marco de la llamada “violencia institucional”), la autopsia no podría haber durado sólo una hora y media, ya que el nivel de exhaustividad requerido para un estudio completo y de resultados indubitables demanda mucho más tiempo. De hecho en esta segunda pericia se tardó casi cuatro horas. Y podría haber durado más, de no ser por el estado de descomposición del cuerpo que impidió realizar estudios que sí podrían haberse hecho en las primeras horas.

En segundo lugar, quienes realizaron la primera autopsia (probablemente a sugerencia de funcionarios de Berni o de la Policía Bonaerense), al analizar la cabeza de Regueiro hicieron incisiones que trastocaron la zona en la que la familia asegura que el hombre estaba herido. Para las fuentes consultadas no sólo se trató de una negligencia, sino que la forma en la que hicieron esos cortes es cuando menos “rara” para la metodología habitual, como si precisamente se hubiera querido alterar esa parte de la nuca.

En ese sentido, pese las dificultades para un análisis a fondo, las peritas y los peritos corroboraron la presencia en esa parte de la cabeza de infiltración hemática (sangre), lo cual no sería incompatible con la herida o protuberancia hallada por miembros de la familia cuando Lolo estaba internado. Además los peritos identificaron esa sangre como la misma que se ve en las fotos de la primera autopsia, cuya descripción está ausente en aquel informe. Para las fuentes, esa infiltración hemática es relacionable con un trauma directo sobre el cráneo.

Tercero, mientras la primera autopsia no describió ningún tipo de heridas en el cuerpo de Regueiro, en este segundo estudio sí se hallaron, además de la sangre en la nuca, otras lesiones. Pese al tiempo transcurrido, aún en el cuerpo se observan infiltraciones hemáticas a ambos costados de la panza de Regueiro, la del lado izquierdo más pronunciada que la del derecho. En el primer caso, es un traumatismo probablemente producido por un golpe directo con o contra un elemento duro. No podría descartarse, por ejemplo, un palazo o “tonfazo” de agentes policiales. Por la zona del cuerpo en la que está, dudosamente se trate de heridas producidas por las maniobras de resucitación recibidas.

Más irregularidades

A los hallazgos en la reautopsia debe sumarse, siempre según las fuentes directas del caso, otras irregularidades cometidas en la primera pericia y sus derivados. Por caso, para este segundo estudio no se remitieron muestras fundamentales para que las peritas y los peritos de las partes puedan determinar fehacientemente la presencia de una asfixia (la causal de muerte determinada originalmente).

A su vez se habían tomado muestras de sangre para análisis toxicológicos, pero a cincuenta días de la muerte aún se desconocen los resultados. Eso es grave por dos razones. Por un lado, el paso del tiempo sin estudiar la sangre puede frustrar el análisis por la inevitable descomposición de la muestra. Por otro lado, esos resultados ayudarían a saber si había sustancias tóxicas, producto de la emanación de los gases policiales, determinantes para la asfixia.

Lo que hoy vieron y analizaron las peritas y los peritos en la Asesoría Pericial de La Plata, sumado a los resultados complementarios de anatomía patológica y toxicología que restan hacerse, motivarán informes periciales de parte de la propia Asesoría y quienes actúan profesionalmente al servicio de la querella, por un lado, y de la defensa del Ministerio de Seguridad, por el otro.

Así, probablemente se esté ante un giro relevante en la causa por “estrago culposo” que investiga el fiscal de la UFI 5 de La Plata, Juan Menucci, y que hasta el momento tiene apenas dos procesados y tres imputados. Los dos primeros son Juan Manuel Gorbarán, quien tuvo a su cargo el operativo represivo y está con prisión preventiva, y el oficial Nahuel Falcón, quien disparo tres veces contra el camarógrafo de TyC Sport Fernando Rivero. Los imputados son el titular de la Jefatura Departamental de La Plata Sebastián Perea, el titular de Aprevide Eduardo Aparicio y el presidente de Gimnasia Gabriel Pellegrino.

Si las conclusiones de la nueva autopsia dejan al descubierto que la primera fue negligente, incompleta, no metódica, descontextualizada y sin parámetros mínimos de bioseguridad, no sólo habrá que dar por descartada aquella pericia sino que se derrumbará el relato de quienes en ella se habían basado. Y habrá que poner el foco en las consecuencias que ese relato tuvo, sobre todo cuando quienes lo sostienen manejan los resortes del Estado. Como Berni y sus secuaces.


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