Géneros y Sexualidades

VIVAS NOS QUEREMOS

#NiUnaMenos: desafíos del movimiento de mujeres ante la crisis

A cinco años del primer Ni Una Menos, los reclamos de las mujeres siguen vigentes. En medio de la pandemia del Covid-19, las mujeres y la diversidad estamos en la primera línea para enfrentar la crisis en el mundo.

Brenda Hamilton

Consejera Directiva FFyL UBA @bren_hamilton

Ana Florín

Politóloga UBA - @anihall_

Lunes 1ro de junio | Edición del día

Se acerca un nuevo aniversario del Ni Una Menos, una fecha que está grabada en la memoria colectiva y que nos sigue encontrando con el grito de “vivas nos queremos”. En medio de la crisis económica, política y social que se abrió a partir de la pandemia del COVID-19 que afecta a la clase trabajadora en todo el mundo, donde se avanza en la pauperización de la vida de amplios sectores de masas. En nuestro país y en el mundo vemos que las mujeres estamos en la primera línea para enfrentar las consecuencias de la pandemia. Las esenciales muchas veces tienen rostro de mujer: las trabajadoras de la salud, de limpieza, las docentes.

La precarización también está feminizada, tanto que la tasa de precarización en las mujeres jóvenes llega al 73% de las ocupadas. En los barrios populares, las condiciones de vida y la desidia estatal exponen la vida de todos sus habitantes y son las mujeres las que están al frente de las ollas populares y de denunciar las condiciones de hacinamiento en la villas y la militarización de los barrios. Este 3J también decimos: Ramona Medina, presente. El Estado y los gobiernos son responsables.

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Esta vez, por primera vez en cinco años, se realizarán dos convocatorias diferenciadas, Por un lado, las agrupaciones que son parte o fueron integradas al gobierno de Alberto Fernández y los gobiernos provinciales, a través de los ministerios y secretarías. Aunque bajo el macrismo confluyeron en movilizaciones unitarias, esta vez, como parte del oficialismo, se negaron a participar de una convocatoria común.

Por otro lado, las agrupaciones de mujeres y diversidad , que no depositamos nuestra confianza en el Estado para conquistar nuestros derechos y que peleamos por un movimiento de mujeres que se mantenga independiente de los gobiernos de turno y de los partidos clericales y empresariales, responsables de la crisis que vivimos hoy, en medio de la pandemia.

Esos gobiernos que tienen fortalecidos con sus alianzas a amplios sectores reaccionarios, como las cúpulas de las Iglesias católica y evangélica, cuya injerencia en el Estado sigue creciendo, o el caso de gobernadores como el peronista Gerardo Zamora, que negó el acceso al aborto no punible a una niña de 12 años en Santiago del Estero; o Juan Manzur en Tucumán, o aquellos que siendo opositores igualmente actúan como aliados de la “unidad nacional” que promueve el gobierno, y son responsables de cómo avanza el COVID-19 en los barrios más carenciados de la Ciudad. Como el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, donde los números son escalofriantes, o en la provincia de Buenos Aires, donde bajo la responsabilidad de Sergio Berni y Axel Kicillof vemos barrios completamente rodeados de las fuerzas represivas, sin dejar que los habitantes salgan a trabajar o que ingresen mercadería para poder comer, o tomar agua potable.

En medio de una crisis que cada vez se agrava y profundiza más, reafirmamos la necesidad de un movimiento de mujeres que no esté condicionado por sus alianzas políticas.

La deuda es con nosotras

A esta altura están claras las prioridades, tanto del gobierno nacional como de la oposición mayoritaria, porque aunque expresan matices sobre si mantener o no la cuarentena y hasta qué punto abrir la economía, ambos sectores se ponen de acuerdo en que hay que seguir pagando una deuda ilegal, ilegitima y fraudulenta con los acreedores y el FMI. Mientras se destinan millones y millones de dólares para el pago de la deuda, el presupuesto para las mujeres y personas LGTTB en situación de violencia de género sigue siendo de 11,50 pesos por persona.

No es lo único, aunque eso ya dice suficiente. A seis meses de gestión, el gobierno de Alberto Fernández sigue financiando mientras tanto a la jerarquía clerical, impulsora del lobby que hace casi ya dos años garantiza, gracias a su alianza con esos mismos gobernadores y partidos, que el aborto siga siendo clandestino. Alberto Fernández, que asumió hablando del aborto legal, sigue haciendo declaraciones en los medios, pero nosotras somos las que perdemos la vida.

Por eso seguimos en las calles y volvemos a exigir educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. ¡Y por eso mismo también seguimos exigiendo la inmediata aprobación del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto! Será ley confiando en nuestra propia fuerza.

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Mientras tanto, vemos cómo se quiere avanzar en una reforma laboral de hecho con el aval de las burocracias sindicales, que vienen de juntarse con el FMI mientras le dan la espalda a las trabajadoras precarizadas que exigen respuesta ante las suspensiones, despidos y rebajas salariales. Por eso una vez más decimos que la deuda es con nosotras y las familias trabajadoras, no con las Iglesias, ni con los bonistas, ni con el FMI, como expresa el documento que vamos a difundir junto a decenas de organizaciones este 3 de junio.

Actualmente miles de personas viven hacinadas en las villas de emergencia y barrios populares. Mientras miles de mujeres están expuestas a la violencia en sus casas y el Estado no brinda los recursos y refugios suficientes, hay hoteles de lujo que se encuentran vacíos por la cuarentena, al igual que las casas sin gente que se generan a causa de la especulación inmobiliaria. ¿Por qué no se ponen esos espacios y recursos al servicio de dar una salida para las mujeres y disidencias que necesiten un hogar en este contexto para elles y sus hijes?

Este punto es contemplado en el proyecto de ley por un Plan Nacional de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres y disidencias, presentado en el congreso por el Frente de Izquierda desde las bancas de Myriam Bregman y Nicolás Del Caño, cuando la pelea por #NiUnaMenos empezaba a tomar las calles en el año 2015. Junto con esta iniciativa, Myriam Bregman y Alejandrina Barry propusieron recientemente un Plan nacional de acción ante la violencia de género en el marco de la cuarentena, que fue representado por las diversas bancas que impulsa el PTS en el Frente de Izquierda en distintos puntos del país.

Estos proyectos proponen crear un impuesto a las grandes fortunas para que se garanticen los derechos de las mujeres y disidencias afectando las ganancias de los que más tienen, para de esta forma garantizar los refugios, subsidios y licencias necesarios para ellas y sus familias.

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Hoy en día vuelve a plantearse la necesidad de discutir un impuesto a las grandes fortunas que prevé recaudar al menos USD 15.000 millones, cuando a lo largo y ancho del mundo se ve como millones de personas están perdiendo sus empleos, a la par en que un puñado de empresarios sigue haciendo negocios a costa del hambre y la pauperización de las grandes mayorías.

En Argentina, once millones de personas solicitaron el subsidio del IFE que tan sólo brinda un salario de $10.000 por familia que todos los indicadores económicos muestran que no alcanzan, y encima fueron rechazados del mismo. Por eso desde el Frente de Izquierda también estamos planteando que con lo recaudado a partir de este impuesto puedan garantizarse salarios de cuarentena de $ 30.000 para todas y todos los que se quedaron sin ingresos y lo necesiten.

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Con la fuerza de la marea verde, de las trabajadoras y de la juventud precaria

Las jóvenes, las mujeres y las disidencias tenemos que organizarnos desde abajo para pelear por una salida a esta crisis. Una salida en la que las peores consecuencias de la catástrofe social y económica no caiga sobre nosotras y las familias trabajadoras. Para eso necesitamos unirnos y fortalecer esta pelea con los sectores que se están levantando.

El enorme ejemplo de las trabajadoras de la salud, que están en la primera línea de enfrentamiento al COVID-19, y también de las denuncias, defendiendo la salud de toda la población, para nosotras es bandera. Igual que el ejemplo de cada trabajadora y de cada trabajador que hoy se encuentra defendiendo su salario, su puesto de trabajo, sus condiciones de laburo, su salud, la salud de su familia. Denunciamos por eso el rol de las conducciones sindicales, que siguen mirando para otro lado, y exigimos que los sindicatos estén al servicio de nuestra lucha!

“Las pibas y pibes que fuimos parte de la marea verde somos lxs que ahora estamos peleando contra la precarización de nuestras vidas, porque sabemos que no nadie nos regala nada, nos unimos lxs que dejamos la vida arriba de las bicis, trabajando en varios lugares. No queremos resignarnos y aceptar que lxs pibxs somos la cara de la precarización y que las mujeres somos las que más sufrimos las crisis”, nos comenta Evelin, referente de la Red de Trabajadoras y Trabajadores precarizados e integrante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas.

Evelin, que como cientos de miles de mujeres es joven, inmigrante y trabaja limpiando casas particulares, agrega: “Necesitamos que estas peleas la demos junto a las y los trabajadores esenciales que se encuentran en la primera línea de contagios y de la lucha, con el movimiento de mujeres y que podamos exigirle a los sindicatos que tomen todas nuestras demandas”. Esa es la fuerza que nosotras queremos aportar a multiplicar por miles.

En esa perspectiva, quienes participamos en todos estos años de ese enorme movimiento que hizo temblar la tierra, traspasando incluso las fronteras, hoy tenemos el desafío de orientar las fuerzas y las energías de las miles de pibas que nos movilizamos y nos empezamos a organizar al grito del primer #NiUnaMenos para organizarnos junto a la juventud precaria y al conjunto de la clase que trabaja y dar una respuesta contundente ante la crisis que, como siempre, quieren descargar en nuestras espaldas.

Esta semana la juventud que se levanta en el mundo volvió a ser noticia en los grandes medios de comunicación. Los horrores que vive la comunidad negra en EEUU y el alevoso asesinato por parte de la policía de George Floyd, hizo saltar la bronca de millones que en el país del norte no toleran más el racismo, la opresión y la explotación que se agudiza en uno de los epicentros mundiales de la pandemia.

Ellos y ellas nos muestran el camino, pero no están solos. En Chile, Ecuador, Brasil, Francia e Italia vuelve a haber distintos tipos de manifestaciones que ponen en cuestión el accionar de los gobiernos frente a una pandemia que pone al desnudo los grandes contrastes y desigualdades del mundo en el que vivimos.

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Para homenajear esas voces y esas luchas, y para reclamar por todos nuestros derechos, te invitamos a sumarte a la lectura del documento que realizaremos en plaza de mayo (tomando todos los recaudas sanitarios necesarios) a las 14 horas. Lo podés seguir también a través de nuestras redes sociales.







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