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Red Internacional

En un nuevo homenaje a Micky Vainilla, el referente peronista de la oposición de derecha y titular de la Auditoría General de la Nación volvió a lanzar definiciones xenófobas buscando explicar la crisis económica y social que castiga al Gran Buenos Aires. Pero defiende a rajatabla el capitalismo y la “libertad” de los empresarios, la verdadera fábrica de pobres.

Lunes 24 de enero | 13:40
Imagen Revista Barcelona

Este domingo en Radio Rivadavia de Buenos Aires, el auditor General de la Nación y exsenador nacional peronista Miguel Ángel Pichetto, lanzó declaraciones discriminatorias y xenófobas. No es la primera vez que el excandidato a vicepresidente de Mauricio Macri busca instalar a la comunidad migrante de los países limítrofes como chivo expiatorio para explicar la crisis social y económica argentina.

En diálogo con el periodista Ignacio Ortelli, Pichetto habló de varios temas, siempre con su habitual posicionamiento reaccionario y discriminatorio. Entre otras cosas, buscando polarizar con el Gobierno del Frente de Todos, el titular de la AGN aseguró que el Gran Buenos Aires crece “con pobres latinoamericanos que no paran de entrar” al país.

Como si su apellido fuera “argentino” y no italiano, Pichetto apela a cierta “nacionalidad” supuestamente dejada de lado por las políticas oficiales. Pero no lo dice respecto a la entrega de los recursos naturales y los resortes de la economía a las grandes multinacionales que manejan el país, sino a las miles de mujeres y hombres que llegan a Argentina en busca de un futuro para sus familias y terminan siendo empleados por el empresariado en labores de las más precarizadas y con remuneraciones miserables que se aprovechan de su condición de inmigrantes. Todo, lógicamente, con la complicidad de las conducciones sindicales argentinas.

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Además Pichetto insistió con la exigencia de un cambio en las leyes migratorias vigentes. “El Conurbano no puede seguir creciendo con pobres latinoamericanos que no paran de entrar. Hay que cambiar la ley migratoria y el pensamiento cultural de los argentinos”, dijo, agregando ése último elemento como si él fuera digno representante de un supuesto “pensamiento cultural” correcto y extensible a toda la población.

En ese marco, quien presidiera el bloque de senadores oficialistas durante los doce años de gobiernos kirchneristas, volvió a adjudicarle al peronismo gobernante una adscripción a la “cultura del pobrismo”. Para él, “hay que salir de la patria del pobrismo, de esa visión de la vida de que ser pobre es bueno, de que la Argentina va a ser mejor cuando todos seamos pobres y toda esa visión estúpida y tremenda”.

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Curiosamente, Pichetto representa en sí mismo todo el universo de concepciones y valores políticos, económicos y socio-culturales que garantizan día a día que un país como Argentina mantenga niveles de pobreza e indigencia cada vez más altos. Él fue menemista, duhaldista, kirchnerista y macrista, todas expresiones políticas defensoras del capitalismo que, aún con sus diferencias, nunca dejó de profundizar las desigualdades sociales hasta la actualidad.

Él mismo lo deja bien claro al decir, en la misma entrevista, que de esta crisis se sale “liberando toda la potencia que tienen los empresarios, hacer minería, petróleo, gas… si no te ganan la batalla los ultra ambientalistas, si no no se puede hacer nada en la Argentina”. Es decir que busca pegarle al Frente de Todos cuando en rigor el mismo Frente de Todos también quiere darles toda la “libertad” a los empresarios para que sigan super explotando a la clase trabajadora y depredando el medio ambiente.

Es en ese marco es que reafirmó su convicción de que uno de los problemas centrales que generan pobreza en el país es la inmigración desde los países limítrofes. “El conurbano no puede seguir creciendo con pobres latinoamericanos que no paran de entrar”, dijo y lanzó una suspicaz propuesta: “tenés que mandarlos a la Patagonia, distribuirlos en la población Argentina y hay que tener una dirección de migraciones que no permita el ingreso de delincuentes”. Micky Vainilla, un poroto.

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Viendo que sus palabras al aire provocaban bastante silencio en el estudio de Radio Rivadavia, Pichetto se vio necesitado de aclarar sus apreciaciones. “Esto no significa cerrar las fronteras ni tener un pensamiento xenófobo”, dijo. Pero enseguida volvió con una dosis aún mayor de xenofobia: “significa que que vos no podés seguir haciendo crecer la bomba del Conurbano, de que te entran latinoamericanos que no tienen nada y te vienen a pedir todo, te piden el plan, el terreno, la AUH, te piden todo. Eso no puede ser”.

No es la primera vez que Miguel Ángel Pichetto lanza este tipo de definiciones, buscando "explicar" los índices de pobreza e indigencia de Argentina a través de la inmigración de trabajadoras y trabajadores de Bolivia, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador y demás países latinoamericanos. Sin dudas, que vuelva a la carga en este verano es un intento de dar señales desde Juntos por el Cambio a esa parte del electorado que mira a personajes como Javier Milei y José Luis Espert y que, de cara a 2023, resulta más que apetecible para la coalición que lideran Macri, Bullrich, Larreta, Carrió y los radicales.

¿Miguel Ángel Vainilla o Micky Pichetto?




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