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Red Internacional

La rosca electoral al interior del Frente de Todos y Juntos por el Cambio entra en una agitada recta final para definir quiénes legislarán a favor del pago de la fraudulenta deuda externa y la profundización del ajuste. Entre tanto, Nicolás del Caño y Myriam Bregman ratificaron el llamado a la izquierda clasista y socialista para avanzar en la unidad y consolidar una tercera fuerza de independencia de clase.

Miércoles 7 de julio | 00:00

Un acto en Lomas de Zamora la semana pasada, con la presencia del gobernador Axel Kicillof junto a la vicepresidenta Cristina Fernández, no solo se convirtió en el inicio de la campaña del Frente de Todos (FdT), sino que también expresó la puesta en marcha del esquema electoral del oficialismo, donde “el candidato” serían Kicillof y su gestión, y el resto acompañará. Massa será el designado para agitar la bandera de la seguridad en el conurbano norte; Berni sumaría lo suyo también, todo bajo la batuta de CFK.

Otra postal que dejó el acto de Lomas de Zamora fue el reencuentro de Cristina con Martín Insaurralde luego de la derrota del 2013, cuando el intendente encabezaba la lista de diputados nacionales. Luego de ser derrotado, renunció como legislador para dedicarse a las mieles de la farándula. Ahora parece subir sus acciones como uno de los operadores de Máximo Kirchner.

Las elecciones legislativas en la PBA son un “cuco” para el kirchnerismo, que ya suma tres derrotas consecutivas (2009, 2013 y 2017) y ahora busca la unidad de todo el peronismo barriendo recelos para afianzarla, dar vuelta la historia y aprovechar una nueva oportunidad. Sectores del peronismo aseguran que una diferencia de un punto sobre Juntos por el Cambio (JxC) será para festejar.

Con la definición de que Kicillof y su gestión (que es también la de la represión y el engaño en Guernica, la de Berni y la maldita Bonaerense, y la del endeudamiento) serán “el candidato”, el kirchnerismo intenta copiar la estrategia utilizada por Vidal en 2017, que le permitió arrastrar detrás de su figura a dos candidatos menos conocidos (Esteban Bullrich y Gladys González) que terminaron derrotando a la propia CFK.

Kicillof es “el candidato” pero Cristina y Máximo manejan la lapicera

Esta semana se reunirá la mesa política del FdT para completar la lista oficialista con ministros e intendentes, es decir con hombres de “gestión” donde las mujeres quedarían desplazadas de los principales puestos. La única que según los trascendidos podría seguir en carrera para acompañar sería la albertista Victoria Tolosa Paz. Otro nombre que suena es el de Gabriel Katopodis, que como ministro de Obras Públicas del gobierno nacional tiene llegada a los intendentes a través del negociado de la obra pública.

Santiago Cafiero, el actual jefe de Gabinete del gobierno nacional, también está siendo medido para explotar el apellido “ilustre” en el partido. Todo vale, y aunque se diga desde las usinas del poder que la “marca” esta por sobre los candidatos, la disputa por los puestos seguramente se desarrollará hasta el minuto final para la presentación de las listas. El oficialismo está expectante además del juego que termine de definir la oposición.

Juntos por el Cambio: alinean los patitos sin “La Pato”, pero…

El triunfo de Larreta imponiendo a María Eugenia Vidal –“la enamorada de los bonaerenses”- ahora reconvertida en candidata en CABA, que obligó al renunciamiento de Patricia Bullrich, empieza a “poner en fila a los patitos” dentro de la oposición. En la provincia, la candidatura del neurocirujano Facundo Manes acomoda un poco el tablero de la oposición provincial. Luego de muchas idas y venidas, Manes terminó aceptando la candidatura fogoneada por el radicalismo. Pretende presentarse como pieza fundamental de la “renovación” y la unidad de JxC. El primer objetivo es imposible, y el segundo se presenta incierto y por ahora complicado.

Por un lado, el editorialista de la edición dominical del diario El Día de La Plata señala que Manes pretende presentarse como un referente de un supuesto “centro popular” para diferenciarse de Mauricio Macri y posiblemente marchar hacia las “Tres M”: Manes - Margarita (Stolbizer) - (Emilio) Monzó. Un faraónico intento de maquillar a una coalición cuyo ADN es el saqueo y la entrega.

Por otro lado, sus aspiraciones unitarias están cruzadas por la interna del PRO, donde Horacio Rodríguez Larreta quiere aprovechar su envión para impulsar la candidatura de Diego Santilli en la PBA contra Jorge Macri. El intendente de Vicente López no solo sufre en carne propia la portación de apellido, sino que en las últimas semanas viene siendo abandonado por los otros intendentes PRO (Néstor Grindetti de Lanús, Julio Garro de La Plata y Diego Valenzuela de Tres de Febrero) que lo apoyaban inicialmente y que ahora lo dejaron aislado en sus pretensiones como el genuino representante bonaerense de Cambiemos.

Este lunes el jefe de Gobierno porteño encabezó junto a Santilli, Grindetti y Kravetz (intendente y jefe de Gabinete de Lanús respectivamente) un encuentro de “Hacemos” en Avellaneda. Este espacio busca mostrarse como transversal, alojando a peronistas no kirchneristas y sindicalistas que se suman a referentes de JxC, siendo una de sus más “notorias” incorporaciones la del ex ladero de Insaurralde Guillermo Viñuales, cuyo “pase” con armas y bagajes a las filas color amarillo fue una nueva demostración del panquequismo tan caro a la dirigencia política bonaerense.

Aunque todavía falta un par de semanas para el cierre, esta interna del PRO sigue abierta y puede tener implicancias, según su resolución, en la conformación de listas del FdT. No se puede descartar que desde el kirchnerismo le den aire al reaparecido Florencio Randazzo -defensor de la reforma laboral- y al derechista Espert y su “humo libertario” para dividir la oposición derechista a su conveniencia.

Convertir a la izquierda en tercera fuerza

En su reciente XVIII Congreso Nacional, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) que integra el FITU volvió a ratificar el llamado a la unidad de toda la izquierda clasista y socialista. Nicolás del Caño y Myriam Bregman vienen planteando esta necesidad que se vuelve un imperativo frente a la situación actual.

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Frente a un Kicillof al que quieren catapultar como “el candidato” -mientras prepara un acuerdo con los bonistas por cuyas exigencias, de la mano del FMI, ataca el régimen laboral de los estatales provinciales y amenaza también con la privatizar el emblemático Astillero Río Santiago- y frente a una derecha que intenta maquillarse para tapar el tufillo macrista, la izquierda puede emerger como una tercera fuerza que defienda la independencia de clase en el bastión del kirchnerismo. Lograrlo no sería solo un buen resultado electoral -dejando atrás a Randazzo y Espert-, sino que significaría también plantar un jalón para fortalecer la perspectiva de la lucha de clases, en el marco de la experiencia que están haciendo amplios sectores con el gobierno peronista y su política de ajuste.

No hay tiempo que perder, ni lugar para posiciones sectarias. Centenares de luchadoras y luchadores obreros y populares, jóvenes y personalidades reconocidas de distintos ámbitos lo exigen, y muchos están dispuestos a colaborar con una campaña que encuentre a la izquierda unida. Manos a la obra.

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