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Red Internacional

El ajuste fiscal es la contraparte inmediata de cualquier negociación de deuda con los capitales financieros y organismos internacionales. Martín Guzmán, especialista en deudas soberanas, bien lo sabe y lo ejecuta.

Lucía Ortega@OrtegaLu_

Martes 22 de junio | 13:12
✂️ ¿QUÉ ES EL AJUSTE FISCAL? | Explainer económico: La lección que Guzmán se aprendió de memoria - YouTube

Cuando Martín Guzmán fue designado como ministro de Economía, en diciembre de 2019, se destacaban dos cosas de su perfil:

  • Que era un académico reconocido con honores, discípulo del premio Nobel de economía de matriz neokeynesiana Joseph Stiglitz.
  • Su especialización en negociación de deuda soberana.

Es precisamente en la deuda donde estaba y está el principal interés de Alberto Fernández. En estas tierras ya sabemos (aunque muchos no lo quieran ver, o prefieran ocultar) que el correlato inmediato de cualquier negociación de la deuda es un ajuste. Eso, para empezar a hablar. Es el preludio de otros ataques antiobreros que vienen con la deuda, como reformas previsionales y laborales.

Algunos datos

Por el lado de los ingresos, en el acumulado del año hasta mayo, los ingresos tributarios aumentaron 68 % interanual en términos nominales (por arriba inflación); de la mano de un incremento extraordinario de los derechos de exportación: 268 %.

Los gastos primarios, sin embargo, crecieron un 30 %, al menos 15 puntos debajo de la inflación.

Son datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que también mostraban que en mayo el gasto primario retrocedió 17 % en términos reales respecto del año anterior, impulsado por bajas de los montos destinados a las jubilaciones (-10% interanual), a los salarios públicos (-8%) y a los programas sociales (-42%).

¿Qué es un ajuste fiscal?

Son políticas tendientes a que los ingresos suban, y los gastos bajen, en términos reales. Por eso, si los gastos suben por debajo de la inflación, hay un ajuste.

Que quede claro: es un recorte del gasto público para reducir el déficit fiscal o aumentar el superávit, o sea, disminuir la brecha entre los ingresos y egresos y generar un excedente. Pero, ¿para qué quieren el excedente, mientras el país está hundido en un 42% de pobres? Tristemente, para el pago de deuda.

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La economista Marina Dal Poggeto explicó que “La consolidación fiscal fue más rápida de lo que percibía el mercado; el déficit fiscal acumulado a mayo fue de 0,3% del PBI, contra 2,6% del mismo período de 2020”.

En particular, cuando hablamos de ajuste, es porque el daño, el recorte, se hace sobre las partidas sociales, es decir, afecta a los trabajadores.

Los “peros”

Cuando se demuestra con números que el Frente de Todos, con su ministro Guzmán, está llevando adelante un ajuste, aparecen los “peros”.

Al principio sacaban a relucir la trayectoria de Guzmán: como si ser discípulo de un neokeynesiano no pueda ser compatible con un ajuste. Luego aparecieron otros:

“Pero la pandemia”: la Emergencia Económica, que suspendió la movilidad previsional e imprimió un ajuste de entre 7 y 18 puntos sobre las jubilaciones y acható la pirámide previsional fue ANTES de la pandemia, en dic 2019. Guzmán se anotó un poroto con Kristalina, en materia previsional.

“Pero si está inyectando un montón de plata, incluso en pandemia: los bonos, el Repro, la tarjeta alimentar”. El gasto en covid el año pasado estuvo por debajo en términos de PBI, que la mayoría de los países de la región. Y este año se achicó de 900 mil millones a 380 mil millones.

“Pero está cerrado el mercado de capitales y no hay recursos para financiar los gastos, ¿querés que se impriman billetes y se acelere la inflación?” Ese es un argumento que podría dar cualquier liberal. Los economistas oficialistas se callan a la hora de decirlo explícitamente, pero bien lo piensan. Otra cosa que evidentemente prefieren callar los economistas afines al gobierno, es que mientras miles de familias se hunden en la pobreza, algunos sectores privilegiados de siempre no dejan de ganar: los bancos, las grandes empresas alimenticias, las mineras, las privatizadas de servicios públicos, el agro. Recursos, evidentemente, hay.

“Pero ¿mirá si van a estar aplicando un ajuste por adelantado, para complacer al FMI, si todavía no cerraron un acuerdo?”. A los hechos me remito.

“Pero es Guzmán, no es todo el Gobierno”. No vamos a ahondar en los roles que juega cada ala dentro de una coalición de Gobierno. Baste recordar que para Guzmán, la hoja de ruta es el Presupuesto, y el Presupuesto de ajuste lo votaron y lo defendieron en ambas cámaras del Congreso.

Y dicho sea de paso recordemos también, que la Ley de Presupuesto se votó en Diputados el mismo día de la represión a los vecinos en Guernica.

Estatales ajustados

Hablando de Presupuesto, encontré un dato que no puedo dejar de mencionar porque es muy fuerte:

Si se mira el concepto de “Gasto en Personal” que incluye sueldos públicos nacionales, transferencias, aportes personales, entre otros, pasa de $ 545.898 millones (presupuesto ejecutado 2020) a $ 623.362 millones (presupuesto vigente para 2021). (+14,2%). Es un “ahorro” de $ 180.000 millones comparado con el gasto de haberse incrementado al igual que la inflación. O sea, un 30 %. Es casi el equivalente al pago al FMI que tendrá lugar en septiembre.

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Los salarios estatales otra vez volverán a perder contra la inflación. Con la ayudita de los siempre dispuestos gremios de UPCN y ahora ATE Nacional, en lugar de recuperar el poder de compra de los salarios van a estar en diciembre más de un 40 % por debajo que en 2015.

Esto tiene un doble propósito: por un lado, reconfirmar la pauta salarial de 35% en cuotas para el conjunto de los asalariados. Por otro lado, reconfirmar al FMI su voluntad de recortar el gasto fiscal.

Recetas de hambre

No hay que descartar que sobre la base de este ajuste, ahora empiecen a observaste un relajamiento del gasto de cara a las elecciones. Tienen un “margen” dentro de lo pautado con el FMI, e incluso les va a sobrar plata (habían presupuestado un déficit fiscal primario de 4,2 % y quedaría entre 2,5 % y 3 %).

El ajuste fiscal (el recorte del gasto) es una receta propia de la ortodoxia económica. En el lenguaje de la realidad de millones de familias trabajadoras, ajuste fiscal para pagar la deuda es sinónimo de hambre.

El ajuste, o se defiende, o se enfrenta. La “heterodoxia” de Martín Guzmán, y del Frente de Todos, queda apenas en los "papers" académicos.




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