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Red Internacional

El repudiado secretario general de ATE - Neuquén, Carlos Quintriqueo, realizó un reducido plenario obligando a trabajadores eventuales a participar bajo amenaza. Habló de evitar un “cementerio de elefantes” e intentó despegarse de Gutiérrez con un paro para este jueves.

Lunes 19 de abril | 16:58

El pasado 25 de febrero las asambleas de los hospitales y centros de salud de toda la provincia votaron el rechazo al acta acuerdo firmada por el Gobierno y las conducciones de ATE y UPCN, estableciendo un mísero 12% de aumento a los trabajadores y trabajadoras estatales de la provincia. Tras 53 días en los que la rebelión del personal de salud fue in crescendo hasta cortar las arterias principales de Vaca Muerta, el repudiado secretario general de ATE, Carlos Quintriqueo, convocó un reducido plenario en el predio de ATE en la ciudad de Plottier.

El plenario fue convocado con amenazas abiertas al personal eventual de salud: se tomaría lista y no pasaría a planta permanente quien no diera el presente. Una amenaza de igual tenor que la formulada hace poco más de un mes por el delegado de la Junta Interna de ATE del Hospital Castro Rendón, Juan Millapán, presente en el plenario. Es que durante la pandemia ingresaron unos 1.300 trabajadores con contratos eventuales, y la burocracia sindical, que actúa como recursos humanos del gobierno provincial, los chantajea con su anhelada estabilidad laboral.

Antes de comenzar el plenario, se conoció el comunicado de la Junta Interna de ATE del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), explicando por qué no participarían de lo que consideraron “una provocación”. En el comunicado repudiaron el acuerdo firmado por la conducción de ATE, y llamaron a la población a seguir rodeando de solidaridad la lucha de salud.

Con el tono mafioso que lo caracteriza, el secretario general sostuvo que la conducción de ATE es la única que puede “evitar que haya un cementerio de elefantes” en Neuquén. La figura del elefante fue elegida por el burócrata para referirse a las y los autoconvocados de salud, quienes se la apropiaron afirmando que se trata de un animal que pisa fuerte, deja huellas, tiene memoria y se maneja en manada.

En un acting de “democracia sindical” Quintriqueo intentó despegarse de su socio, el gobernador Omar Gutiérrez, “votando” un paro para este 22 de abril. Ese día la conducción Verde y Blanca de ATE buscará movilizar su aparato de delegados rentados y a los eventuales bajo amenaza. El pliego que esgrime Quintriqueo incluye el pase a planta de los eventuales, el pago del plus por ropa de trabajo, el convenio colectivo general y la continuidad de los trabajadores de termas. De una recomposición salarial frente a la pérdida salarial de 2020 y 2021, nada. Sin embargo, el verdadero motor de la convocatoria es evitar que la histórica lucha de salud, que cuenta con un apoyo popular inédito, termine de llevárselo puesto.

Sobre el final del plenario, el burócrata de ATE hizo propia una frase de autoría de su par del Sindicato de Petroleros Privados. “La soga viene con mierda y hay que agarrarla con los dientes”, dijo Guillermo Pereyra el año pasado para justificar el ajuste a los trabajadores petroleros. Quintriqueo afirmó hoy que está dispuesto a morder esa soga. Pero los trabajadores y trabajadoras de la salud no. Son la primera línea en la pandemia, y demostraron ser la primera línea en la lucha, aunque a la burocracia sindical le duela.




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