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Red Internacional

Alberto Fernández confirmó que avanzará en la negociación con el Fondo para pagar la deuda ilegal, y enviará al Congreso un proyecto con el Programa económico plurianual que exige el organismo para contar con el aval de todas las fuerzas políticas. El oficialismo vuelve a prometer que se puede alcanzar un acuerdo sin ajustar al pueblo trabajador. Hay que rechazarlo.

Lunes 15 de noviembre | 19:12

El Fondo siempre está, se estaban conociendo los resultados electorales cuando Alberto Fernández anunció a través de un mensaje que en esta nueva etapa profundizará sus esfuerzos para alcanzar un “acuerdo sustentable con el FMI”. El mandatario convocó a la oposición al diálogo y confirmó que enviará en la primera semana de diciembre al Congreso un proyecto con el Programa económico plurianual para el desarrollo sustentable. Un programa que “contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI”. También aclaró que esta decisión política tiene el “pleno aval del Frente de Todos”, es decir hay unidad en pagar la deuda ilegal, herencia de Macri. Esta fue la primera decisión oficial para la segunda parte del Gobierno, la prioridad una vez más es la deuda.

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El Gobierno avanzó con el ajuste, en los primeros diez meses del año los gastos corrientes cayeron en términos reales un 7,2 % en relación al mismo período del 2020, y las prestaciones sociales bajaron un 14 %, según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso. Sin embargo, esto no alcanzó para satisfacer al organismo internacional, que advierte sobre la elevada inflación, la brecha cambiaria (diferencia entre el dólar oficial y el paralelo) y exige un plan para abordarlos. ¿Qué incluirá el programa económico? Según trascendió, habrá proyecciones de déficit fiscal, inflación, reservas, crecimiento económico y tipo de cambio.

La propuesta del Frente de Todos ante el Fondo y la oposición patronal sería que las reservas aumenten, disminuir la brecha cambiaria, así como también alcanzar “el equilibrio fiscal”, es decir realizar más recortes de partidas como salarios públicos, salud o jubilaciones, y una devaluación que es lo que “recomienda” el organismo. Además, el Fondo haría revisiones semestrales de la economía, monitoreará el nivel de ajuste en el país. Parece que el FMI fue el ganador de las elecciones.

Inflación, dólar y tarifas: apuntan contra el salario

El Fondo pedirá un plan para controlar la inflación, que es uno de los problemas que enfrenta la economía y su dinámica dependerá de lo que pase con el dólar, y las tarifas. La inflación es un fenómeno que se explica por un conjunto de causas que se retroalimentan, como las devaluaciones del peso, y la dolarización de tarifas de la energía y del combustible.

Las medidas oficiales para contener la suba de precios fracasaron, la inflación de octubre superó las proyecciones privadas y aumentó al 52,1 % en el último año. En este contexto de descontrol, los empresarios aprovechan para remarcar precios.

En tanto, la distancia entre el dólar oficial y los dólares paralelos, brecha cambiaria, es otra variable que mira de cerca el Fondo y los empresarios. Tras las elecciones, el dólar blue registró una leve baja y la brecha se ubica en el 99 %.

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El FMI sugiere que el dólar oficial aumente, esto significa una devaluación. El interrogante es si el Gobierno decidirá una suba brusca del tipo de cambio o volverá a las minidevaluaciones que realizó el año pasado. Ante la aceleración de la inflación en 2021 el Gobierno frenó los ajustes del tipo de cambio, y en la actualidad el dólar oficial sube al 1 % mensual, mientras que antes aumentaba al ritmo de la inflación. Es probable que el oficialismo elija esta opción aunque la inflación se mantiene en niveles elevados y acelerar los ajustes del tipo de cambio puede presionar aún más los precios. No todos ganan con una devaluación, ya que implica una transferencia de ingresos regresiva desde el pueblo trabajador hacia el gran capital. Se benefician los exportadores, los bancos y las grandes empresas, mientras pierden los salarios.

Las tarifas de los servicios públicos es otro rubro que el Fondo mirará en detalle y presionará por su aumento. El Gobierno este año decidió un menor incremento de las facturas para no avanzar con un tarifazo de cara a las elecciones, pero hubo una suba de los subsidios para compensar a las empresas y este gasto es lo que el FMI exigirá recortar. Solo en octubre las transferencias al sector energético aumentaron 124,5 % en términos reales.

El proyecto de Presupuesto para el año próximo enviado al Congreso ya prevé una reducción de subsidios por lo que, de no haber segmentación, las tarifas podrían aumentar alrededor del 30 %. No es casual que el ENRE, recientemente, autorizó a las distribuidoras Edenor y Edesur que corten el servicio de electricidad a los usuarios que no tengan el servicio a su nombre. Es una disposición que anticipa la intención de segmentar por clientes para avanzar con los tarifazos. Un incremento de las tarifas también impactará en la inflación y erosionará el poder de compra.

Lo que suceda con la inflación, el dólar y las tarifas tendrá consecuencias directas sobre el poder adquisitivo de los salarios, castigados en los últimos años. A pesar de las reaperturas de algunas paritarias con fines electorales, el poder de compra se derrumbó desde noviembre de 2015 a septiembre de este año un 20 % en el sector privado registrado y un 26 % en el sector público. Entre los informales, el desplome es del 31 % desde octubre de 2016, según datos del Indec.

La caída del salario real es otra de las recetas del FMI. Noemí Brenta, doctora en Economía, en un trabajo sobre los efectos económicos de los programas del Fondo en Argentina detalla que “el FMI recomienda reducir el salario real y el crédito doméstico como medidas antiinflacionarias estabilizadoras del tipo de cambio”. Esto se debe a que el organismo considera que se destinan los excedentes de liquidez a comprar bienes y servicios, y esto presiona sobre una oferta rígida que aumentará los precios, a menos que las importaciones amplíen la oferta. Sin embargo, Brenta concluye que los programas del FMI no cumplieron un rol antiinflacionario estructural y sustentable en la Argentina. “En los períodos de vigencia de acuerdos con el FMI la inflación promedio fue más elevada que en aquellos sin ellos, porque las medidas previas al lanzamiento de los planes de ajuste ligados a acuerdos con el FMI siempre incluyen la devaluación de la moneda doméstica y aumentos de impuestos y tarifas públicas, medidas que aceleran la inflación”, agrega la economista. La receta del Fondo para la Argentina ahora es muy parecida.

Brenta detalla que “en la etapa de permanencia prolongada bajo acuerdos con el FMI, 1982-2001, los efectos negativos sobre el crecimiento, la inflación y el empleo se agudizaron”.

El Gobierno enviará un plan de ajuste al Congreso para contentar al FMI, pero como demuestra la experiencia pasada, la clase trabajadora pagará las consecuencias de un nuevo acuerdo con el Fondo. Las bancas que conquistó el Frente de Izquierda Unidad en estas elecciones serán las únicas que rechazarán y denunciarán ese pacto maldito. Hay que prepararse para enfrentarlo.

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