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Red Internacional

Prioridades. Senado: rodeado de una masiva protesta, dio media sanción al Fondo para el FMI entre papelones

Con 37 votos a favor y 31 en contra, el Senado dio este jueves media sanción al fondo para pagarle al FMI. En una jornada de movilización masiva de movimiento sociales y el nuevo dato de inflación del 6% en abril, la prioridad de pagar una deuda ilegal. Cruces ridículos por una silla del recinto.

Viernes 13 de mayo | 10:44

La política tradicional profundiza su distancia con los problemas más urgentes de las mayorías. Esta vez el escenario fue el Senado que sesionó este jueves. Entre papelones, con cruces por una ¡silla del recinto!, debatieron cómo pagarle al FMI una deuda ilegítima e ilegal.

Afuera, las calles fueron nuevamente escenario de una protesta masiva: la Marcha Federal de los movimientos sociales y de desocupados inundaron la ciudad reclamando trabajo y salario, contra el hambre y la pobreza. El mismo día que el Indec dio a conocer el dato de inflación de abril: fue de 6 %, acumulando en 12 meses el 58%. Es el nivel más alto desde hace 30 años, superando al 57,3 % de mayo de 2019 bajo el gobierno de Mauricio Macri. La Marcha Federal puso en el centro la pelea para que el ajuste no lo paguen los trabajadores y las mayorías populares. Brillaron por su ausencia los sindicatos y movimientos sociales oficialistas. Tanto los que se referencian con el presidente, como quienes responden a Cristina Fernández y La Cámpora. A ambos lados de la interna del Frente de Todos, le terminan dando la espalda a los reclamos de la calle y se concentran en disputas parlamentarias, donde su suerte está atada al veto de Juntos de por el Cambio.

La sesión de este jueves en el Senado fue encabezada en la presidencia por Claudia Ledesma Abdala de Zamora, ya que la vicepresidenta Cristina Fernández está a cargo del Poder Ejecutivo frente a la ausencia del presidente Alberto Fernández, de gira en Europa.

La Cámara Alta dio media sanción al llamado “Fondo para el Fondo” con 37 votos a favor y 31 en contra. La iniciativa del senador cristinista Oscar Parrilli, del Frente de Todos, recibió los votos afirmativos de todo el interbloque oficialista (35) y sumó dos adhesiones más. Los de dos monobloques: el de Alberto Weretilneck (Juntos Somos Rio Negro) y de Clara Vega (ex JxC, ahora de Hay Futuro). En contra, estuvieron los votos de Juntos por el Cambio, responsables de haber contraído una deuda fraudulenta bajo su gobierno. Estuvo ausente la senadora Solari Quintana, que suele ser aliada del oficialismo.

El proyecto establece un aporte en dólares para quienes tengan bienes en el exterior sin declarar ante la AFIP, con destino exclusivo para pagar la deuda fraudulenta de más de u$s 44.000 millones que contrajo el gobierno de Macri y se fue a la fuga. El aporte sería del 20% del total de los bienes sin declarar, y pasados los seis meses de entrada en vigencia de la ley, subiría al 35%. Quedó afuera del debate el otro proyecto del cristinismo: el que busca modificar el secreto fiscal, bancario y tributario. Fue frenado en las comisiones de la Cámara Alta por el mismo oficialismo, por la oposición de representantes del Banco Central y la AFIP. Esa legislación fue creada por la última dictadura militar.

Como ha denunciado Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda, la iniciativa "es sacarle a un estafador para darle a otro. Hay que recuperar esos fondos pero para las necesidades sociales más urgentes, no para que se lo lleve el Fondo". La jornada de protesta de este jueves le da la razón a Bregman: en un país con casi 40% de pobreza, informalidad y una inflación creciente que castiga los bolsillos populares mes a mes, no se puede discutir cómo pagar una estafa. En la misma sintonía se había expresado el diputado Nicolás del Caño (PTS-FIT): “Los recursos que se fugaron al exterior tienen que ser devueltos al pueblo trabajador. En viviendas, en hospitales y escuelas, en salarios y jubilaciones que alcancen, en becas para que los jóvenes puedan estudiar, no para el FMI y los especuladores”.

Luego de haber legitimado la estafa de Macri votando (o dejando correr para que se vote) en el Congreso el acuerdo con el FMI, el oficialismo ahora discute como prioridad destinar recursos a pagar esa deuda.

Del lado de Juntos por el Cambio, que festejaron la legitimación de la deuda con el acuerdo votándolo en el Congreso, se opusieron en el Senado a esta iniciativa del “fondo para el Fondo” diciendo que es un “blanqueo”. Extraño argumento viniendo de una fuerza política que implementó un blanqueo inédito en su gobierno (con votos del peronismo en el Senado) para beneficiar a los grandes fugadores y especuladores, y a ellos mismos. En ese entonces, se conoció que el propio ministro de Hacienda de Macri, Nicolás Dujovne, blanqueó capitales por $ 20 millones de la empresa Florentine Global. Hasta la familia del “clan Macri”se benefició de ese blanqueo.

El proyecto ahora deberá debatirse en Diputados, donde hasta el propio oficialismo reconoce que es improbable que prospere por los rechazos de la oposición de derecha. Lo más seguro es que naufrague. En el marco de la interna oficialista, el sector que responde a la vicepresidenta Cristina Fernández, busca diferenciarse presentando algunos proyectos en el parlamento aún sabiendo que no saldrán. Aunque en el terreno de los ministerios o áreas de gobierno donde tienen poder de decisión, no hagan lo mismo. Por ejemplo en el sector de Energía, la actuación del sector “cristinista” está dejando correr los aumentos de tarifas, como ya lo viene haciendo con el aumento de combustibles desde YPF que tienen impacto en la acelaración de la inflación.

En este doble de juego de ser parte del gobierno y su política atada al FMI, y moverse como oposición con algunas iniciativas parlamentarias, el cristinismo se pone sus propios límites. Mientras esquivan la fuerza de la calle y los sindicatos que tienen el poder de imponer una alternativa al ajuste que pesa sobre el pueblo trabajador, prefieren encerrarse en el Congreso donde su suerte está atada al veto permanente de Juntos por el Cambio. Banderas discursivas, para una profecía autocumplida del fracaso de sus propias iniciativas.

El juego de las sillas

El momento de mayor tensión en el Senado, con gritos, acusaciones y cruces, se dio al inicio de la sesión, y se llevó buena parte de la jornada. Uno, fue protagonizado por la senadora Clara Vega (ex Juntos por el Cambio, ahora del monobloque Hay Futuro) y Gabriela González Riollo (PRO, Juntos por el Cambio). ¿El motivo? Una silla del recinto. Cuando Clara Vega se levantó a izar la bandera, González Riollo fue sigilosamente a sentarse en su lugar. El argumento es que esa silla le correspondería a Juntos por el Cambio, espacio que Vega integraba hasta su ruptura. La riojana Vega denunció aprietes de parte de Juntos por el Cambio.

El otro “cruce picante” fue alrededor de otra silla, la del antidemocrático Consejo de la Magistratura. En esta oportunidad fue entre Luis Juez (JxC) y José Mayans y Oscar Parrilli del oficialismo. Juez denunció al Frente de Todos por su división artificial en el senado para quedarse con el lugar que él iba a ocupar en ese organismo. Parrilli y Mayans acusaron al senador cordobés por “declaraciones irrespetuosas” en los medios de comunicación.

Un nuevo capítulo del show mediático que refleja que las dos coaliciones mayoritarias viven en una realidad paralela. Disputan sobre una agenda que nada tiene que ver con las necesidades más urgentes de las mayorías.

La nueva protesta de los movimientos sociales, desocupados y organizaciones sindicales combativas y clasistas que acompañaron bajo las banderas de unidad de ocupados y desocupados, marca el camino de que la pelea contra el ajuste está en la calle. Las y los diputados del Frente de Izquierda fueron los únicos que apoyaron los reclamos y participaron de la movilización. Siempre del mismo lado, con hechos. No de palabra.




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