Géneros y Sexualidades

PERFIL

Sol Bajar: "Hay que mostrar otra realidad, la de las trabajadoras de Siam, Pepsico o Nordelta"

Sol Bajar te invita a sumergirte en relatos subterráneos para conocerla. Es editora de la sección de Género y Sexualidades de La Izquierda Diario e integra las listas del Frente de Izquierda-Unidad. ¿Qué hay detrás de la feminista socialista que recibió el Premio Lolamora por su trabajo periodístico?

Luján Calderaro

Consejera estudiantil de Trabajo Social UBA

Jueves 24 de octubre | 21:10

Empecemos por lo más caldeado de las últimas semanas en nuestro país: el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias que inundó de a miles La Plata. Ahí Sol impulsó la junto a sus compañeras de Pan y Rosas, Myriam Bregman y la coordinadora de trabajadoras de zona sur - donde participan comisiones de mujeres de Ansabo, Madygraf, y Coca cola, entre otras-, un debate central para esta coyuntura atravesada por ajustes y rebeliones populares: ¿que hacemos si Macri se va pero el FMI se queda?

Durante 12 años Sol dio clases sobre género en la Facultad de psicología, en el 2013 se convirtió en una de las asesoras parlamentarias de Nicolás del Caño y luego de Myriam Bregman, y también, es editora de la sección género y sexualidades de Izquierda Diario. Participó de la comisión redactora del dictamen por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y opina que el movimiento de mujeres es hoy, lo más dinámico de la realidad.

Cuando el pasado se vuelve actualidad

Afuera hay barricadas por todos lados. Sol tiene 22 años y está indignada. No tiene un mango en el bolsillo; como a otros tantos millones, la crisis la dejó en la calle en diciembre del 2002. Ahora trabaja en negro. Deja a su novio en la casa y arranca para Plaza de Mayo.

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Hoy, a una año del #8A, cerramos la campaña del #FrenteDeIzquierdaUnidad de CABA con los colores que llevamos al Congreso y a las calles, siempre. Pañuelos #verdes y #naranjas, y esa bandera #multicolor, porque queremos #AbortoLegalYa, porque #LaClandestinidadNoSeFesteja, y porque no puede ser que un puñado de senadores, gobernadores, jerarcas de las iglesias y funcionarios celetestes, sigan decidiendo por nosotres. Por eso somos la única alianza que lleva en su programa esas demandas. No vendemos nuestras ideas. Ellos, los poderosos, los amigos y defensores de los empresarios, sí. Por eso quieren, necesitan, un Congreso cada vez más #celeste y cada vez más #clerical. Y no lo quieren solamente para impedir que podamos decidir sobre nuestro cuerpo, para que avancemos en la lucha por nuestra emancipación. También lo quieren celeste para votar más ajuste, imponer más tarifazos, flexibilizar más todavía la vida de las familias trabajadoras y pobres. Celeste para garantizar los planes que exige y que exigirá el FMI. Lo sabemos. Se huele en las luchas que protagonizan las valientes mujeres que integran nuestra lista, como las trabajadoras de Siam, de Madygraf (la ex Donneley), despedidas de Pepsico, trabajadoras de la educación, de la salud, del cuidado, del hogar. Mujeres que limpian casas lujosas y ajenas en el Nordelta y que se ponen de pie ante el maltrato y la discriminación. #Mujeres de la clase obrera, trabajadoras que se organizan desde abajo y marcan un camino. Ellas, junto a cientos de jóvenes, trabajadores, luchadoras y luchadores por los derechos humanos, por los derechos de las mujeres y de la disidencia sexual, por los de nuestros abuelos y abuelas, son parte de nuestras listas, en todo el país. Por eso nos ves así. Sonrientes. Con el #orgullo que te da saber que sos parte de un proyecto que tiene desafíos enormes. Se vienen tiempos difíciles. Lo sabemos todes. Y sabemos algo más: nadie, nunca, nos regaló nada. Este domingo, ni lo dudes: hay que fortalecer al Frente de Izquierda Unidad para dar un mensaje contundente y para que esa voces lleguen al #Congreso.

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  •  Me acuerdo de haberle pedido hasta el verdulero de mi barrio ¿che, no me regalas eso?

    Este relato podría nombrar decenas de experiencias de maltrato laboral, los malabares sobrehumanos inventados para sobrevivir. Pero la historia que quiere contar Sol, es otra: la de las mujeres que como ella, no se resignaron a un futuro manipulado por quienes NO saben cómo se vive con tan poco. Quiere contar la vida de aquellas mujeres que hicieron y hacen historia.

    Marcadas con fuego, en la memoria

    Sol llegó a la Capital de Buenos Aires siendo una piba. Dejaba atrás un pueblo llamado Concepción, de la Provincia de Entre Ríos. Recuerda la primera vez que se tomó un colectivo en la ciudad de la furia: mientras bajaba, se le traspapelaron las piernas. ¿Las ideas? Nunca.

    En la Facultad de Psicología se amontonan estudiantes en la puerta de salida. Entre ellos, está Sol. De pronto entra una marea de gente al edificio, desesperada. Afuera la policía persigue a gente sin armas, pero con la firme convicción de defender lo que les pertenece. Las obreras de Brukman, una textil que habían puesto a producir luego de que sus patrones decretaron el cierre, se refugian en la facultad después de ser brutalmente desalojadas: 700 policías para sacar a 7 obreras que hacían la guardia.

    Eran momentos de asambleas populares, entre los jóvenes vibraban los cuestionamientos a todo lo que los rodeaba, a todo lo que mantenía a un sistema decadente, en pie.

    Para Sol fue un antes y un después: todo lo que haría a partir de ese momento, estaría orientado a fortalecer a esas mujeres. Propuso en su cursada realizar el trabajo final sobre las trabajadoras, y así conoció a una militante del Partido de Trabajadores Socialistas.

  •  Empezaba a encontrar un contraste muy grande entre tener una vida para mí sola y todo lo que sucedía a mi alrededor. Yo estudiaba en una burbuja. Las mujeres que se estaban quedando sin trabajo eran minas muy grandes de 50 a 60 años, que toda la vida habían usado la misma máquina de coser.

    Las barricadas de esa época parecen ser postales amarillentas, y muchos tratan de enterrar ese pasado para no alertar a nadie sobre lo que está por venir. Pero la realidad que acontece hoy mismo, dice más que cualquier debate presidencial: en Ecuador miles tomaron las calles contra el ajuste del FMI, en Chile los militares intentan disipar a una juventud que no quiere dar ni un paso atrás. ¿Será Ecuador el espejo de la Argentina? ¿Qué tareas tienen las mujeres y las disidencias hoy?

    Que el parlamento arda

  •  “Bueno Del Caño, si quieren aprobar el aborto la próxima nos ponemos de acuerdo y no venimos”.

    El Proyecto por la Interrupción voluntaria del embarazo fue el primer documento que firmó del Caño cuando asumió su banca como diputado por Mendoza en el 2013; y la frase la dijo una diputada kirchnerista.

    Su larga trayectoria en el “detrás de escena” tal vez germinaron en Sol una mirada aguda y penetrante en un lugar no tan común para alguien que se considera trotskista y feminista. Se cruzaba con “el feminista menos pensado” Lipovetsky, y la “sorora” de Lospennato, y después se tragaba el gas lacrimógeno enfrentando la reforma previsional que votaban a mano alzada cambiemitas y peronistas.

    Los años de pasilleo en un edificio al parecer inmutable, atestado de seres que “trabajan” de cuidar el privilegio propio y el de su clase; y todo un camino forjado en las calles, al calor de quienes intentan que este mundo sea otra cosa, eclosionaron: había que mostrar esa brecha, la que separa a las Obreras de Bruckman, a las trabajadoras del Nordelta, a las despedidas como Alejandra o Katy de Pepsico, de quienes solo existen para vivir del trabajo ajeno, de enriquecerse a costa del resto -y quienes gobiernan para ellos, que no olvidemos que también viven otra realidad, cobrando sueldos de 180 mil pesos por mes, mientras votan un sueldo mínimo de $16.875-.

  •  Para nosotros las ideas no se compran ni se venden. Por eso presentamos un proyecto para que todo diputado gane como una maestra: la política no puede servir para que algunas de enriquezcan.

    La política para Sol era otra cosa: era codearse contra la seguridad del honorable congreso para que entren quienes tienen vedado caminar esos pasillos: los obreros en lucha de Lear, las leonas de Pepsico, les trabajadores de Madygraf.

  •  El Congreso son esos 256 tipos elegidos a dedo que deciden por todos. Una casta o élite completamente alejada la inmensa mayoría, que impone leyes brutales ¿Para qué estar ahí adentro? bueno, para desenmascarar eso.

    Y el periodismo para ella, también tenía que convertirse en otra cosa. Así, comenzó a impulsar la sección de Géneros y Sexualidades desde una óptica singular: alternando las denuncias, las realidades vividas por mujeres y disidencias, y las luchas que se dan para cambiarlo todo.

    Veo al presente repetir el pasado

    Así empezó a escribir. Si la buscas en La Izquierda Diario se comprueba en seguida: tiene un laburo inmenso en sacarle la careta, -no a personas individuales- sino a cada proyecto político. La marea verde la zamarreó, y ella se encargó de hacer lo imposible por hacer lo mismo con la marea, con una pregunta tan simple y a la vez tan parteaguas: ¿Qué alianzas tenemos que construir?

    Ya en el 2003 se había convencido de quienes estaban de un lado, y quienes del otro. En ese año, participó del primer Encuentro Nacional de Mujeres, en Rosario. Fue con una amiga. En ese momento las militantes del PTS sostenían una bandera enorme que decía aborto legal, seguro y gratuito. A la vuelta, la necesidad de darle continuidad firme a esa lucha, llevó a que las pibas fundaran Pan y Rosas. Sol, como activista independiente impulsó la misma agrupación en la Facultad de Psicología.

  •  Cuando asumió el kirchnerismo, pusieron al ministro de salud Ginés González García quien dice estar a favor de la despenalización. Entonces con todo lo que había pasado en el 2003 en Rosario, muchas dijeron “bueno no: paremos, escuchemos, no hagamos tanto lío”. Pero al mismo tiempo se juntaban con el Vaticano; para nosotras era un doble discurso.

    Se generaron altas expectativas, y muchas mujeres, que habían peleado por el aborto en medio de la radicalización vivida en el 2001, que habían luchado codo a codo con las fábricas recuperadas, decidieron confiar en las palabras del peronismo.

    Las pibas de Pan y Rosas comenzaron a criticar esa opción política, porque llevaban todo lo que se había construido en las calles, a una estrategia parlamentaria. “De las calles al palacio”, decían.

    Se puede tejer un hilo entre ese momento y la lucha por el aborto legal hoy: nuevamente quienes se referencian con el kirchnerismo, nos piden que esperemos, que abandonemos las calles, que se pueden conquistar derechos uniendote con los dinosaurios del senado, “te quieren meter el niñas no madres con tipos como Manzur”, diría Sol.

  •  Si antes fue “de las calles al palacio” ahora quieren que sea “de las calles de la marea verde a las urnas”. Y de las urnas de nuevo a la expectativa del parlamento. Hay sectores en el movimiento de mujeres que mostraron otra realidad: las trabajadoras de Siam, las de Pepsico, las despedidas de Ansabo, de Ranbat.

    Por un feminismo socialista

    Sol estuvo firme frente al Congreso Nacional, en una carpa que pusieron en pie los y las trabajadoras de Pepsico que fueron despedidos, y también, enfrentaron un desalojo violento, Katy Balaguer recibe a la asamblea Ni una Menos. Junto a sus compañeras de Pan y Rosas puso los pies en el barro y peleó en las asambleas del Ni una Menos, para que el movimiento de mujeres se pronunciara por el no pago de la deuda, para que las trabajadoras sean las protagonistas en las movilizaciones, que suban al escenario, que ni una menos también es ni una menos sin trabajo.

  •  Se conoce mucho a Myriam Bregman, a Nicolás del Caño, pero a mí lo que me gusta y me convence de nuestro partido es también que por abajo está toda esa fuerza y es una fuerza convencidísima. Estamos tratando de mostrar ahora con la sección de “mujeres al frente” de Izquierda Diario, a compañeras como Alejandrina Barry, Alejandra de Siam.

    ¿Por qué ellas?

    Son mujeres que en momentos de crisis, de golpes más fuertes, tienen el potencial de multiplicarse, de jugar un rol superador de las burocracias sindicales (que históricamente se dedicaron a contener a mantener esa “paz social” de la que habló Cristina, para que nada cambie), para construir una alianza de las mujeres de las jóvenes, las desocupadas, de las trabajadoras, en los sindicatos en los barrios.

    Lo que hizo Alejandra de siam y el PTS en zona sur, llevando la política contra los despidos a un barrio del conurbano bonaerense; donde hubo trabajadoras desocupadas defendiendo los puestos de trabajo con las jóvenes trabajadoras de Siam: eso multiplicado por mil es la salida que hay que construir.

    Desde que vió a las trabajadoras de a bruckman enfrentando a la crisis del 2001, con sus propios cuerpos hastiados de tanta miseria, no hay nada que la mueva de una idea: la necesidad de construir un feminismo que tome partido frente a la realidad, que se prepare para los tiempos turbulentos que se vienen (¿o están?), y que pelee por una alternativa política anticapitalista y socialista, propia de la clase trabajadora.







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