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Red Internacional

Precarización.“Soy asmática, me contagié laburando y el Estado ni siquiera me llama para ver cómo estoy”

Carolina tiene 24 años. Trabaja precarizada en un importante bar de La Plata. Se contagió de covid-19 por uno de sus jefes, pero no le pagan ni un peso por los días de ausencia. El gobierno de Kicillof la dejó a la deriva, como a miles de jóvenes laburantes de la provincia.

Daniel Satur@saturnetroc

Martes 13 de abril | 12:59
Foto Personal Reporter

La segunda ola está haciendo estragos en La Plata, como en muchas otras ciudades de la provincia de Buenos Aires. Los récords de contagios se suceden y las trabajadoras y los trabajadores de la salud vienen denunciando con insistencia que si el Estado no toma medidas urgentes, tanto a nivel sanitario como de contención social, la situación puede desmadrarse con consecuencias catastróficas.

Los funcionarios de Axel Kicillof se siguen sacando fotos entusiastas en centros de vacunación, como si le estuvieran ganando la carrera al coronavirus. Sin embargo, la población no recibe una sola medida de fondo para paliar los efectos físicos, psicológicos y económicos de la pandemia. Y quienes peor la pasan son las trabajadoras y los trabajadores informales y precarizades, que viven el día a día y “si no laburan no comen”. Entre ellas y ellos, miles de jóvenes de todo el país.

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El caso de Carolina es uno de esos miles. Su relato puede ser calcado al de muchas otras pibas y pibes que llevan años saltando de puesto en puesto, con la informalidad y la precariedad como norma. Hace diez días se hisopó en el Hospital San Martín de la capital bonaerense. Dio positivo. Asegura que se contagió por uno de sus jefes y que desde ese día tanto la patronal como el Estado la dejaron en banda, sin recursos ni atención médica.

En diálogo con La Izquierda Diario Carolina relata con angustia cómo la está pasando. Por razones obvias, su identidad fue cambiada y se preserva (al menos de momento) datos de su lugar de trabajo.

¿Cómo te enteraste que tenías coronavirus?

  •  El sábado 3 de abril amanecí con tos. En mi trabajo ya sabíamos que había por lo menos dos casos positivos. El domingo seguí con tos y el lunes directamente me costó mucho levantarme de la cama, la tos era cada vez mayor y me dolían mucho el cuerpo y la cabeza. Así que decidí ir a hisoparme al Hospital San Martín.

    ¿Cómo fue ese momento, desde que llegaste hasta que te dieron el resultado?

  •  La verdad, fue de terror. Llegué a eso de la una de la tarde al hospital. Apenas entrás hay una división, un pasillo que te lleva a la guardia para Covid y otro que conduce al resto del hospital. En el medio una enfermera te pregunta qué síntomas tenés y te acompaña hasta un pasillo. Obviamente mientras vas por ese pasillo te llenás de miedos, incertidumbre, qué pasará, angustia. Creo que todas y todos quienes pasamos por ahí sentimos más o menos lo mismo.

    ¿Había mucha gente para hisoparse?

  •  Cuando llegué a un patio interno del hospital había una cola de por lo menos cien personas. Muchas estaban sentadas o directamente tiradas en el piso. Me dijeron que me pusiera detrás del último y esperara. Me senté en una parte que tiene pastito, por suerte me había llevado un libro.

    ¿Esperaste mucho tiempo?

  •  Casi todo el día. En un momento miré el teléfono, ya habían pasado dos horas y seguía en el mismo lugar. Y encima los síntomas se volvían más pesados, me dolía mucho la cabeza, el cuerpo y la tos no aflojaba. La cola avanzaba tan lento que la gente se empezaba a poner de muy mal humor. Horas y horas parados, sentados o acostados en el mismo lugar. “¿Cuánto más vamos a esperar para que nos hisopen?”, me preguntaba una chica que estaba al lado mío. Yo me hacía la misma pregunta, pero a la vez pensaba en lo colapsados que estaría el personal del hospital, enfermeras, enfermeros, médicas y médicos. “Andá a saber hace cuántas horas estaban laburando”, le comentaba y ella acordaba conmigo en que no son los laburantes precisamente los culpables de esta situación.

    ¿Casi todo el día estuviste esperando?

  •  Sí. Se empezaba a hacer de noche, hacía frío y el rocío pegaba en el cuerpo. Decíamos en la cola que si no teníamos covid, seguro que una gripe nos llevábamos del hospital. La gente ya estaba cansada, nos sentíamos mal y nadie venía a decirnos nada. Me terminaron hisopando a las 20:30 aproximadamente. Pero la cosa no terminaba ahí, porque me dijeron que ahora debía esperar esperar otras dos horas en el patio hasta que estuviera el resultado. Así seguíamos chupando frío. Había gente que no había comido ni tomado nada en todo el día.

    ¿A qué hora te dieron el resultado?

  •  Como a las 12 de la noche. Me dijeron que era positiva y me recomendaron que cargue los datos en la aplicación Cuidar, que me iban a hacer un seguimiento desde el Ministerio de Salud y que podría sacarme dudas hasta recibir el alta. Apenas llegué a mi casa me bañé, me tiré en la cama y me dormí. Al otro día hice la carga de datos en la aplicación.

    ¿Cómo fueron estos diez días?

  •  Fatales. Durante varios días la fiebre no bajó de 39°, cada cinco horas me subía más incluso. Los dolores corporales fueron constantes (sobre todo la espalda, en la zona de los pulmones) y perdí el gusto. Además yo soy asmática, con lo que me agito cuando me levanto de la cama.

    ¿Se comunicaron desde el Ministerio de Salud o desde el hospital?

  •  No. Cuando iban tres días de estar aislada en casa, como no había recibido ningún llamado, decidí comunicarme al 148, el número al que dicen que “cualquier cosa llames”. Me preocupaba cómo me sentía y a la vez quería informar que tengo asma por las dudas de que se complicara la cosa. Me cargaron los datos y me dijeron que en no más de 48 horas me iban a llamar del Ministerio. Pero ya pasaron siete días y nadie se comunicó, ni siquiera para informarme cuándo estaría de alta.

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    ¿Y en relación al trabajo cómo estás?

  •  Son días duros, de mucha incertidumbre y angustia. Yo laburo en una empresa gastronómica importante de La Plata. Pero no deja ser todo lo precarizadora que puede. Al día de hoy no cobré ni un peso de los días que llevo aislada. Ellos son así, si no vas no cobrás. Ni siquiera se hacen cargo de que me contagié trabajando ahí.

    ¿Eso es así, sabés que te contagiaste trabajando?

  •  Sí, ni yo ni mis compañeras y compañeros dudamos que es así. El primero que tuvo covid fue el dueño y durante muchos días nos lo ocultaron. Cuando me dieron el positivo había dos contagiados y ahora conmigo ya sumamos siete. Y ahí no trabajamos más de quince personas. Da mucha bronca, tus jefes te contagian, te ocultan información y encima no nos pagan. Obviamente el Gobierno mira para otro lado. Somos miles de jóvenes en la misma situación.

    ¿Creés que es responsabilidad del Gobierno también atender esta situación?

  •  Por supuesto. No tenemos derecho ni siquiera a enfermarnos. Y por si fuera poco tenemos que escuchar el Presidente decir que no piensan dar un mísero IFE porque “la economía está funcionando a pleno”. ¿Para quién está funcionando? ¡Para ellos! Porque para quienes no tenemos ni ART ni obra social, que cobramos $ 100 la hora y que encima si nos enfermamos no nos pagan, que no llegamos a pagar el alquiler... ¡para nosotros la economía no funciona!”

    ¿Tenés algún tipo de cobertura del sindicato gastronómico?

  •  Ninguna, el Uthgra no aparece nunca en tiempos de normalidad, mucho menos ahora. No se hacen cargo de defendernos frente a la informalidad y la precarización sino que en este momento de pandemia, donde muchas y mucho pierden el trabajo, brillan por su ausencia. Siempre arreglando con los patrones y traicionando a quienes deberían representar.

    Por ser asmática Carolina es parte de la población de riesgo. Con ese diagnóstico consiguió que le aplicaran en marzo la vacuna Sputnik V. La segunda dosis le tocaba recibirla el 1° de abril, pero nunca le confirmaron la fecha y al día de hoy sigue esperando. Los síntomas los empezó a sentir horas después de la fecha en la que le tocaba la segunda aplicación. Hoy siente como si nunca la hubieran vacunado.

    Firmá el Petitorio del Frente de Izquierda para que se garantice la provisión de vacunas




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