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Red Internacional
La Izquierda Diario

Sucedió en la escuela de Cerámica Nº1 en el barrio de Almagro. Claudio Messina, asesor de la Dirección de Educación Artística (DEA), junto a otra funcionaria del área, se dirigieron al establecimiento para “apretar” a las docentes y garantizar un 100% de presencialidad a pesar de no estar dadas las condiciones. Amplio repudio de la comunidad educativa.

Lunes 1ro de marzo | 19:09

En el marco de una vuelta a clases que deja a cada escuela librada a su suerte, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires presiona a las conducciones de las escuelas a cumplir la máxima presencialidad posible a cualquier costo, incluso si se trata de la salud de trabajadores, estudiantes y familias. Sin ningún tipo de preparación anticipada con aumento del presupuesto educativo para la inversión en infraestructura, contratación de mayor personal e insumos sanitarios necesarios, Soledad Acuña mandó a los docentes de la Ciudad a las escuelas. En este contexto, continúan las denuncias por falta de condiciones para una presencialidad segura que día a día llegan a nuestro diario y la escuela de Cerámica Nº1 no fue la excepción.

Desde el primer momento, sus docentes sabían que el plan del gobierno porteño de “todos los alumnos, todos los días” no iba a poder cumplirse, ya que las dimensiones y el estado de la infraestructura de la escuela no son viables para dicho plan. Por lo tanto, la conducción elaboró un protocolo que contemplaba una menor cantidad de alumnos.

Ante esta decisión institucional, funcionarios del Ministerio de Educación de la Ciudad se hicieron presentes en “el Cera” para amedrentar a sus docentes. Conversamos con Bárbara Orbuch, psicóloga del gabinete de la escuela quien estuvo presente en el hecho.

“Sufrimos un apriete directo hacia la conducción de la escuela cuando un hombre que se presentó como “superior de jerarquía” (Claudio Messina), vino a imponer por la fuerza e insistencia la presencialidad total de docentes y estudiantes en la escuela. Apareció con otra funcionaria, apellidada Forte, sin previo aviso. Este sujeto perdió los estribos. Me gritaba que él “tenía la solución”, no me escuchó y me siguió gritando y después tergiversó la realidad, diciendo que yo le levanté el tono a él. Eso no es cierto. Amedrentó a todos los presentes que estábamos en un espacio abierto dentro de la escuela, produjo perplejidad y parálisis como producto de la violencia”, señala Bárbara. Y agrega: “repetía que 5 o 6 chicos en un aula “no les rinde”. Fijate la posición de objeto donde están puestos nuestros estudiantes y qué desprecio por la vida, porque en medio de una pandemia, con aulas de 4x4, sin ventilación y sin vacunas, su propuesta es absolutamente inviable y el modo violento de efectuarla, inadmisible”.

En su relato, Bárbara detalla como la prepotencia de los funcionarios también fue dirigida hacia la conducción de la escuela: “Cuando la directora le argumentaba lo mismo que yo, Messina le puso su teléfono celular en la oreja para que hable de prepo con Ada Risetto, Directora del Área de Educación Artística, y entre los tres la apabullaban. El Ministerio delegó el armado de la organización escolar a los directivos, a los que instaron a armar en 4 días un esquema de retorno a las clases presenciales, y ahora quieren cambiarlo a su arbitrio de modo demencial, pero no están dadas las condiciones. La conducción trabajó con la infraestructura disponible para cuidar lo máximo posible la salud de la comunidad. Está claro que en lugar de la lógica de los cuidados, ellos pretenden imponer la lógica de la crueldad y el marketing. La directora y yo, al igual que la mayoría en la docencia, somos mujeres y esto no es casual. La violencia machista se desplegó como herramienta fundamental de ataque y de abuso de poder”.

Bárbara advierte que este ataque no le parece casual, ya que se trata de una escuela en la que se vienen organizando hace tiempo: “somos una comunidad muy unida, con familias de hierro que pusieron platos de comida durante la pandemia en la mesa de todos los estudiantes cuando Larreta escatimaba alimentos con su misérrima y nada nutritiva vianda alimentaria. Nos fortificamos con la luchas que nos tocó atravesar. Comenzamos cuestionando la “Secundaria del Futuro”, de la que ahora no se habla demasiado, pero que es el esperpento pedagógico del PRO. Un proyecto ambicioso al principio que con el tiempo perdió fuerza, pero aun así lograron imponerlo en medio de la pandemia en todas las escuelas artísticas".

Previamente tuvieron que enfrentar otro ataque de los funcionarios que fue la amenaza del traslado. "Nos querían fusionar con otra escuela artística que reclamaba su lugar propio y llevarnos a cien cuadras del histórico edificio de Bulnes 45, la Casa Taller de Arranz, que albergaba a los republicanos españoles como Rafael Alberti. La comunidad se negó rotundamente a perder su identidad y nos quedamos en nuestro lugar. Todo era inconsulto, autoritario y a espaldas de la comunidad educativa. Logramos quedarnos poniendo el cuerpo y resistiendo, con fallos judiciales a favor de les estudiantes que defendieron sus derechos. Hacemos asambleas, pensamos todes juntes. Estamos comunicándonos con otros actores comunitarios, organizaciones de familias, políticas, barriales. Tenemos docentes muy combatives y un centro de estudiantes activo. El proyecto legislativo de la ampliación del edificio debe ser tratado nuevamente, es vital para la comunidad y hace varios años que se quedan jóvenes con la ñata contra el vidrio y con ganas de recibir una educación a través del arte que el Estado podría ofrecerle y no lo hace. Cada año la matrícula para el ingreso aumenta y por las dimensiones estrechas del edificio no se puede absorber. La infraestructura sigue siendo deficiente y en la pandemia vemos con la lupa amplificada la necesidad de las adecuaciones. El predio lindero se encuentra vacío, porque con el desfalco de Macri no pudo continuar el privado que lo ocupaba. Creemos que una expropiación destinada a un bien público, como es la educación, es necesaria y justa. Tuvimos proyectos de ley para la ampliación en la Legislatura y es urgente volver a discutirlos”.

La conclusión de Bárbara es contundente: “por todo esto “estamos en la lista negra”. Y como la organización hace la fuerza, nos oponen una fuerza bruta, la de estos apretadores. Los hostigamientos hacia nosotres son frecuentes desde la resistencia al traslado y hay un intervencionismo permanente de injerencia por parte de las autoridades. Ser una comunidad educativa que no se doblega, que lucha y no es servil es motivo indudable de ataques. La agresión y la violencia no pueden aislarse de este contexto histórico que vengo relatando. Operan de diversos modos, intentando fragmentar al interior de la institución, duplican o complejizan las exigencias a la conducción para producir desgaste, todo a los efectos de desorganizarnos".

Pero frente a estos ataques agrega que "estamos en pie de lucha y aumentando la participación de todas las voces y fortaleciendo los lazos para defender la educación pública. La Educación Artística debe ser para el pueblo. En nuestra escuela conviven todas las generaciones. En el Taller de la Escuela hay jóvenes y adultes que crean arte con la arcilla. Hay Carreras de Vitral, de Modelado, de Decoración, auxiliares a los que se accede con nivel primario permitiendo el acceso a una educación pública de calidad. Eso debe expandirse y multiplicarse. Necesitamos más espacio para desarrollarnos. Perpetrar actos de violencia y hacia las mujeres en una escuela es imperdonable y mucho más en un ámbito educativo, nosotras las educadoras somos miles y estamos en todas las aulas donde enseñamos a vincularnos saludablemente y a vehiculizar prácticas democráticas y no opresivas”.

Ante este escenario, le consultamos cómo considera que hay que seguir: “opino que debemos convocarnos en la lucha una vez más, estrechar lazos internamente y con les otres, no solo para impedir actos de violencia y repudiarlos sino para garantizar la autonomía de la comunidad. Hace mucho tiempo que sentimos la bota del Ministerio encima de nosotros. Creo que es un momento para cohesionarnos, unirnos más que nunca ante los atropellos y resignificar la lucha que llevamos a cabo en el Cera para tener una escuela acorde a nuestras necesidades, trabajar en condiciones dignas y cuidar a nuestres estudiantes. Exigir al Estado los incumplimientos y denunciar la desidia presupuestaria. Contarle a los ciudadanos porteños las mentiras de Larreta y Acuña. La educación pública está despreciada, vituperada por este gobierno. Los actos de violencia son el escalón más bajo e insidioso de toda una política degradante. Creo que las escuelas artísticas son más atacadas por ser espacios de libertad, de pensamiento y de creación. Pienso que tenemos que continuar por todos los frentes y estar más unidos que nunca, con transversalidad. De ese modo logramos muchas cosas, como una democracia directa, con toda la fuerza de las bases. Ese modo de organización nos benefició. Pero necesitamos también mucho compromiso gremial, el acompañamiento del barrio y de sus organizaciones sociales y de nuestros representantes políticos para avanzar”.




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