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Red Internacional
Miércoles 22 de abril de 2015 | Edición del día

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se reunirá con la canciller alemana, Angela Merkel, al margen de una cumbre de la Unión Europea en Bruselas el jueves, un día antes de un encuentro crucial de ministros de finanzas de la zona euro, para evaluar los avances de Atenas en sus promesas de reforma.

Desde que asumió el poder en enero, el gobierno de izquierda de Tsipras ha estado negociando con sus prestamistas de la UE y el FMI por un acuerdo para desembolsar asistencia adicional al país. Y desde antes, incluso de su llegada al poder, la presión del gran capital alemán y europeo junto con el FMI vienen hostigando a Grecia exigiendo un plan de ajuste y de pago de la deuda. Un programa que lleva a deteriorar aún más las condiciones de vida de la población.

Y ahora la presión sobre Grecia se asienta en la posibilidad de quedarse sin fondos en cuestión de semanas, si ambas partes no logran ponerse de acuerdo.

Citando la creciente incertidumbre debido a las prolongadas negociaciones, el influyente grupo de expertos IOBE con sede en Atenas revisó a la baja su proyección de crecimiento del PIB para el país este año a 1,0 por ciento desde 2,3 por ciento.
En una señal del grado extremo de las restricciones financieras, Atenas ordenó el lunes a las entidades estatales que destinen sus fondos ociosos al banco central.

Si bien Grecia ya ha estado usando las reservas de distintas entidades por medio de transacciones repo, el decreto del lunes causó hostilidad entre los sindicatos, los partidos de oposición y funcionarios de gobiernos locales, que amenazaron con emprender acciones legales.

El viceministro de Finanzas de Grecia, Dimitris Mardas, defendió la decisión el martes como "necesaria para elevar la liquidez del estado griego".

Atenas debe pagar al Fondo Monetario Internacional casi 1.000 millones de euros el mes próximo y pronto podría verse forzada a elegir entre hacer pagos de salarios y pensiones u honrar su deuda. Cumplir con los organismos internacionales, la troika a la que el gobierno de Tsipras prefiere no mencionar, tiene sus costos directos sobre la los trabajadores, no es así la situación del capital que sigue acumulando ganancias.

Por último, en el día de ayer llegó la presión también del presidente de la Comunidad Europea, Jean Claude Junker, a quien parece no pesarle las denuncias de fraude y evasión, al momento de amenazar a otro país. El funcionario afirmó, "No estamos para nada satisfechos con el curso de las conversaciones hasta ahora. Existe una necesidad urgente de mayores esfuerzos del lado griego para poder concluir esta cuestión, en nuestro interés mutuo", dijo a los periodistas durante una visita a Viena.

Fuente: Reuters/ Redaccion ID




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